El resultado de la cumbre de Mar del Plata fue evaluado por la mayor parte de la prensa estadounidense como un síntoma más del crítico momento de la administración norteamericana. La visita de George W. Bush a la Argentina sirvió para que diarios de los EE.UU. profundizaran los cuestionamientos por aspectos tales como la guerra de Irak y el denominado «CIA-gate». Aunque predominan las críticas a Bush, algunos medios pusieron el ojo en el papel revoltoso de Hugo Chávez y en la «inexplicable» renuencia de la Argentina y Brasil de acordar fechas para avanzar en el ALCA para obtener como contrapartida.
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Un editorial de «The New York Times» no ahorró palabras para descalificar a Bush. Así comienza: «Después de la desastrosa visita a Latinoamérica, es atemorizante darse cuenta de que su presidencia todavía tiene más de tres años por delante. Se hace bastante difícil convivir en el frente doméstico con una administración sin agenda y sin competencia, pero el resto del mundo simplemente no puede permitirse un gobierno estadounidense tan malo durante tanto tiempo».
«El y su delegación no pudieron conseguir, siquiera, salvar las apariencias ante el fracaso de las negociaciones comerciales y permitieron que se robara el show un oportunista lengualarga como el presidente de Venezuela», agrega uno de los dos diarios más importantes de los EE.UU.
Suma ironías: «El problema central no es Karl Rove o el secretario del Tesoro, John Snow, o hasta Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa. Es el propio presidente», para luego exigir que el vicepresidente Dick Cheney se limite en el futuro a atender funerales para no causar más daño.
En «The Washington Post», el columnista y ex corresponsal en Buenos Aires, Eugene Robinson, evalúa que la gira de Bush fue un «fracaso». «Mar del Plata fue el lugar perfecto para que Bush viera por qué el descontento está creciendo a lo largo de Latinoamérica y por qué su centro de gravedad va hacia la izquierda.» El columnista matiza que «la única buena noticia es que Bush y Lula da Silva de Brasil, el gigante político y económico de Sudamérica, continuaron en el fortalecimiento de una relación cordial y constructiva», para luego agregar que el presidente estadounidense «ha mantenido buenas relacionescon Kirchner».
Coincide en parte «The Wall Street Journal». El diario critica que fuera «más divertido cubrir banderas estadounidenses quemadas, vidrieras rotas y manifestantes con retratos del Che Guevarra (sic), que escribir sobre las lentas y a menudo pesadas negociaciones comerciales». «El verdadero acontecimiento de este fin de semana no se produjo en la Cumbre de las Américas, sino un día después, durante la visita del presidente a Brasil», asegura el diario económico.
• Largo camino
«Bush y Lula recorrieron un largo camino para acordar una estrategia común a fin de reducir los subsidios agrícolas que podría salvar la ronda de Doha sobre la apertura de mercados», afirma.
Desde la otra orilla del Atlántico, el diario londinense «Financial Times» (FT) comenta que los 34 presidentes presentes «perdieron la oportunidad de trabajar con fuerza hacia la democracia, los mercados abiertos, el desarrollo y la prosperidad».
Según el editorial, Brasil y la Argentina «son las naciones más eficientes en la región para el agro», aunque admitió que no tienen «posibilidad de ganar acceso a los Estados Unidos para los productos agrícolas» porque fueron «inexplicablemente reacios a determinar fechas» para adherir al ALCA.
En ese sentido, indica que las relaciones potencialmente dañadas de los Estados Unidos con Brasil y la Argentina también conllevan un problema, «porque ambos países pueden trabajar como garantes de la estabilidad regional y contener las intenciones agresivas del venezolano Chávez». «Ya que los Estados Unidos están haciendo las consideraciones pertinentes a pocos días de culminada la cumbre, sería mejor que comenzaran desde la base de lo que se puede lograr realmente, en vez de perseguir grandes intenciones», concluye.
Por otra parte, para Finlay Lewis de la agencia «Copley News Service», que provee servicios noticiosos a diarios de la costa oeste de los EE.UU., «la desconfianza en Bush puede herir los intereses estadounidenses en Latinoamérica». Bush dejó atrás la pregunta «de si su impopularidad está recortando la agenda de los EE.UU. en la región», dice el columnista.
«The Washington Times», un diario conservador afín a la administración republicana, opta por criticar a Chávez: «El líder venezolano se catapultó él mismo hasta un idéntico nivel de importancia que Bush, al encabezar una contracumbre el viernes».
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