Existen en los Estados Unidos cuentas especiales de ahorro previsional denominadas Individual Retirement Accounts (IRA). En las cuentas IRA, los depósitos que efectúan los aportantes con destino a atender su futuro retiro se capitalizan en su cuenta contando con beneficios impositivos y una mejor tasa de interés producto del largo plazo de imposición, mientras resultan inembargables en todo momento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En síntesis, una cuenta previsional IRA es un fideicomiso, para exclusivo beneficio de un contribuyente individual y sus beneficiarios, y regulado por un servicio federal. Esa cuenta puede ser heredada por una o más personas, cuando el titular muere antes que el dinero de la cuenta esté totalmente distribuido.
Las cuentas IRA fueron originalmente creadas para fomentar el ahorro personal destinado al retiro o jubilación. Sin embargo, existe la posibilidad de hacer extracciones, generalmente sujetas a multas, antes de los 59,5 años. Pero quedan exceptuados de multas los retiros destinados a costear la educación o la compra de la primera vivienda.
Las IRA poseen además una gran flexibilidad, ya que permiten adaptarse a los cambios financieros y laborales entre los 59,5 años y los 70,5 años, período en que los fondos pueden ser retirados sin multa, siempre y cuando sea antes de que se jubile. También permite generar un ingreso jubilatorio o de retiro de renta vitalicia, de forma que el flujo mensual de pagos no se extinga antes de su muerte.
Los depósitos en las cuentas IRA tienen una limitación máxima de u$s 2.000 por año, quizás sea ésta la única desventaja.