El lapso de reubicación de los ejecutivos pasó de casi seis
meses en 2002 a poco más de tres. El guarismo se acerca
las cifras de 1997. (Fuente: consultora Bruno Matarazzo y
Asociados.)
El lapso que le insume a un alto ejecutivo reinsertarse en el mercado laboral se redujo a la mitad comparado con lo que sucedía en 2002. Según la consultora Bruno Matarazzo y Asociados, ese tiempo pasó de 5,6 meses en 2002 a 3,1 meses en 2005, y la tendencia sigue siendo a la baja. Esta estadística -elaborada por la consultora especializada en «outplacement», o sea, el trabajo que se hace sobre gerentes despedidos a pedido de su ex empleador para favorecer su reinserción laboral- marca también que el promedio citado sólo es superado en la última década por el de 1997 (2,8 meses). La reinserción de quienes ocupaban el nivel inmediatamente inferior (jefaturas) también cayó de 4,3 meses en 2004 a los actuales 3,2 meses.
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En sentido inverso, quienes desempeñaban tareas administrativas tienen más problemas: el índice no sólo no se redujo, sino que creció de 3,2 a 3,5 meses respecto del año pasado. Esto indica que cada vez hay menos necesidad de esta clase de empleados, que van siendo reemplazados por máquinas (e-mail en lugar del cadete que lleva la correspondencia; ejecutivos que ya no dictan sus cartas sino que las escriben en sus computadoras, mayor productividad en el uso del tiempo de los empleados justamente por eliminación de tareas que ahora hacen las máquinas). «La recuperación económica impulsa el crecimiento del empleo. Desde la década del 90 que no había tanta actividad laboral», explica Bruno Matarazzo. Agrega que el aumento de la demanda se produce tanto por la aparición de nuevas empresas como por la necesidad de las existentes de atender la ampliación de sus actividades, el surgimiento de nuevas unidades de negocios y el hecho de retomar proyectos que habían quedado en el «freezer» tras la crisis de 2001/2002.
El experto indica que los sectores más activos en contratación de personal son el petrolero, mineras y empresas viales; también las de ingeniería y construcción, las de tecnología industrial y las relacionadas con el turismo, la hotelería y la recreación. La profesión más demandada en esta etapa son los ingenieros, superando a otras más «tradicionales» para puestos de conducción (licenciados en administración, economistas, contadores, abogados).
Cambio
En lo que hace al «tratamiento» de outplacement en sí mismo (que abarca desde apoyo psicológico hasta instrucción para componer un CV), Matarazzo explica que «hay un cambio significativo en lo que hace a quienes reciben nuestro servicio; durante la crisis las empresas nos enviaban ex empleados porque se iban del país, cerraban o achicaban al mínimo su estructura. En esa época sabíamos que una persona desvinculada tenía que redoblar sus esfuerzos para reinsertarse. Hoy quienes llegan lo hacen debido a la rotación natural en las empresas, donde los profesionales participan de proyectos por 4 o 5 años, se van, ingresan luego en otra compañía, etc.». Esto implica, según el experto, que los despedidos «no se sienten abatidos porque saben que tienen chances de encontrar trabajo en otra empresa».
Asimismo, hace una década, la edad promedio de los participantes del programa de outplacement era de 47-50 años. En 2005 bajó a 41-43 años. «La desvinculación ya no se produce sólo por un tema de edad, sino por la duración de los proyectos. El 'empleo de por vida' ya no existe y el tiempo promedio de permanencia en una empresa es de cinco años», asegura Matarazzo. Agrega que ese índice «nunca va a llegar a un valor mínimo, ya que las transiciones siempre llevan tiempo».
De todos modos, y a pesar de la reactivación, la salida preferida por los « desplazados» sigue siendo volver a trabajar en relación de dependencia. Cabe recordar que durante los peores años de la crisis, la mayoría de los beneficiarios de estos programas buscaba encarar proyectos propios, dado que la demanda era casi nula. El informe muestra que el porcentaje de proyectos independientes generados por los participantes del nivel jerárquico se redujo en más de 60% en sólo un año. En 2005 sólo 14% de los gerentes despedidos se reubicó a través de un emprendimiento propio; en 2004 esa cifra era de 38%.
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