El año sigue sin nuevas sorpresas

Economía

En un principio, parecía que tendríamos una jornada "de fiesta". El inesperado rebote en las ventas minoristas de noviembre (el mayor desde enero último) si bien no marca tendencia (y derivó en una suba de la tasa de 10 años a 4,69%), fue suficiente para justificar que el Dow arrancara el día ganando 0,43% (las cadenas minoristas terminaron el día con una suba promedio de 0,6% y Wal-Mart fue una de las estrellas del Dow), en tanto que lo mejor pasaba por el NASDAQ que, de la mano del consejo de Morgan Stanley de valuar las acciones de Apple (cerró con una suba de 2,2%), en u$s 110 (previamente habían fijado un máximo en u$s 90), se encaramaba 0,51 por ciento.

Sesenta minutos más tarde, y a pesar del arranque eufórico, los tres grandes indicadores bursátiles (agregamos el S&P 500) caían en terreno negativo y de ahí hasta el cierre "se arrastraban" penosamente a uno y otro lado de la línea de cierre del martes para quedar -cuando sonó la campana de cierre- el Dow ganador en 0,02% alcanzando 12.317,5 puntos, mientras el NASDAQ lo superaba con un escuetísimo 0,03%.

Al momento de tratar de buscar alguna noticia capaz de justificar el desvanecimiento del optimismo inicial, la verdad es que no se puede identificar ninguna de peso. Algunos hablaban del cansancio del mercado luego de cinco meses consecutivos de suba.

Otros achacaban al incremento del petróleo cierta porción del desanimo (fue la primera suba tras cuatro bajas consecutivas), pero es claro que el incremento a u$s 61,74 por barril fue más positivo que negativo, ya que apuntaló al sector energético (Exxon se distinguió como la otra "estrella" del Dow) y no castigó al de transportes, entusiasmado por el posible acuerdo entre Continental y UAL por un lado y la oferta de AirTran por Midwest Air por el otro (las aerolíneas ganaron 3%). Con apenas 1.500 millones de papeles transados en el NYSE, la de ayer resultó ser otra rueda fácilmente olvidable.

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