2 de mayo 2001 - 00:00

El canje, un negocio para AFJP

Sólo un obstáculo debe superar Domingo Cavallo para que el canje de la deuda externa sea exitoso: que 25% de los tenedores de títulos públicos que vencen a corto plazo acepten.

Se cree que poniendo condiciones atractivas (léase encarecer la deuda), el ministro logrará esa masa crítica, porque bancos locales y europeos, principalmente, más las AFJP tienen intereses particulares en que se haga la operación.

Paradójicamente, la mayor seducción no sólo está en los nuevos títulos, sino también en los viejos. Esto se explica porque el gobierno tomará los títulos que venzan desde aquí hasta 2005 a $ 100 por lámina, es decir, a su valor nominal. El valor de mercado es muy inferior. Para las AFJP esto es importante porque por lo menos durante tres años podrán contabilizar en sus libros la venta de los viejos títulos a valor pleno, aunque no se los hayan pagado en dólares, sino en nuevos bonos. Al conseguir 100% del valor, anotarán ganancias en sus balances. Cuando envíen el resumen a sus afiliados les mostrarán qué bien les fue invirtiendo en su AFJP y cómo han crecido sus aportes por las rentas que les dejaron esas colocaciones. Será una ficción contable y riesgosa, porque las AFJP tienen hasta 65% de sus carteras en estos títulos y que incluyen LETES y Bonos del Tesoro. Por eso no pueden dejar que la Argentina se caiga no aceptando el canje.

Los bancos de Estados Unidos no tienen problemas porque hace tiempo que los bonos argentinos no abundan en sus portafolios de inversión.

Pero no ocurre lo mismo con las entidades europeas que poseen gran cantidad de títulos argentinos y, muchas de ellas deben mostrar buenos balances a sus inversores porque es un año crítico, donde ha caído el euro, donde la suba del petróleo amenaza con traerles inflación y donde las tasas de la moneda única todavía no bajaron. No pueden sumar a sus problemas un default de la Argentina que arrastraría a Brasil y a Chile inexorablemente, complicaría al resto de los países emergentes y alejaría a México y Panamá del sitial de países preferidos por los europeos para invertir y ganar cifras de dos dígitos que en Europa no se consiguen.

Dato clave

Los nuevos títulos argentinos tendrán tres años de gracia, es decir, que en ese lapso no sólo no se devolverá capital, sino que no se pagarán intereses, los que se irán acumulando al precio original para al fin del trienio engrosar el precio nominal. Esto es lo que se conoce como capitalización. Por ejemplo, si el título pagara 10% anual al cabo de tres años el valor será de $ 133,10, que es el resultado de acumular 10% anual. Sobre ese precio se comenzarán a pagar los intereses que se convengan. Durante cinco años posteriores a los 3 de gracia, la Argentina sólo pagará intereses y después devolverá capital más intereses.

Falta un dato clave: la tasa de interés que determinará cuán atractivos resultarán estos títulos. La idea de Cavallo es hacerlos a tasa variable para que el rendimiento de los títulos no quede atado a este mal momento de la Argentina que se refleja en un alto riesgo-país. Al tener una tasa variable, podrá descender a medida que mejore la economía.

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