4 de julio 2002 - 00:00

"El Central está a favor de un bono compulsivo"

El nuevo presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, se mostró a favor de un bono compulsivo para los ahorristas. Así embistió fuerte contra el ministro Roberto Lavagna, quien propició el actual esquema de canje voluntario. Según aseguró, si la aceptación de los títulos es menor a 30%, «los bancos pueden tener problemas». En esa línea, también desestimó la idea de Lavagna para que los bancos públicos coticen en Bolsa: «No es momento», dijo, pero no evitó criticar a las entidades oficiales. Asimismo, aseguró que si se confirma la menor caída de depósitos, la apertura del «corralito» estaría «próxima». En un esfuerzo por ratificar la autonomía del Central, un requisito exigido por el FMI, señaló que nombrará como vicepresidente de la institución a un técnico independiente, que sería Hugo Garnero. Además anticipó que será asesorado por Mario Blejer, Roque Fernández y Pedro Pou.

El Central está a favor de un bono compulsivo
En su primera aparición pública como presidente del Central, Aldo Pignanelli trató de dejar en claro que no está dispuesto a negociar la autonomía de la entidad. Para arrancar, aseguró que el BCRA continúa propiciando «un bono compulsivo para los ahorristas».

Es una postura que claramente se opone a la del ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien ya lanzó un esquema de canje voluntario para el público, que vence el 16 de julio.

Asimismo, aseguró que el «corralito bancario» podría levantarse «próximamente», si se confirma la caída del goteo de los depósitos, aunque también lo supeditó a un acuerdo con el FMI. El titular del BCRA confirmó además que la misión del Fondo llegará el lunes a Buenos Aires.

• Costo

En una reunión de prensa, el funcionario también se mostró proclive a redefinir el rol de la banca pública: «No puede ser que el costo de su ineficiencia caiga en los bancos privados», explicó, pese a su pasado como directivo del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

El titular del BCRA se permitió desautorizar al ministro de Economía, al señalar que «no es momento» para que las acciones de bancos públicos coticen en Bolsa, proyecto que había hecho público Lavagna la se-mana pasada.

No fue casual que en el encuentro haya estado acompañado por Alejandro Henke, flamante economista jefe de la institución. Henke fue duramente atacado por Lavagna por supuestas vinculaciones con el CEMA, quien incluso pidió que se retire el pliego del Senado que lo proponía como director. Sin embargo, se transformó rápidamente en la mano derecha de Pignanelli, quien no reparó en la negativa de Economía.

Otro acto de autonomía que realizará el funcionario en las próximas horas será el nombramiento del vicepresidente del Central. «Será un economista independiente», aseguró. Aunque no lo reveló, el nombre en danza es el de Hugo Garnero, tal como adelantó ayer Ambito Financiero.

Y tampoco dudó en asegurar que convocará a su propia comisión de notables para trabajar en temas monetarios y la reestructuración del sistema financiero:
«Quiero consultarles a todos los ex presidentes del Central cómo ven las cosas», aseguró. En la lista figuran Mario Blejer, Roque Maccarone, Pedro Pou y José Luis Machinea.

En este encuentro, el titular del Banco Nación,
Horacio Pericoli, se opuso a la creación de un seguro de cambio para las empresas al afirmar que «ni el país ni sus habitantes pobres están en condiciones de financiarlo», con lo cual esta idea «debe ser descartada definitivamente».

CANJE COMPULSIVO

Desde el Central continúan sosteniendo la postura de que el canje «debe ser compulsivo». Es la misma postura que mantuvo durante mucho tiempo el titular del BCRA, Mario Blejer, quien por ese motivo tuvo que soportar fuertes disputas con Economía, que terminó propiciando la operación en términos voluntarios. Además, el economista jefe de la institución, Alejandro Henke, advirtió que si los ahorristas no eligen por lo menos en 30% el bono a cambio de sus depósitos «puede haber problemas para los bancos».

Liberar antes el «corralito» Pignanelli reconoció que si se confirma una caída en el nivel de goteo de los bancos y se llega a un acuerdo con el FMI
«puede haber una salida del 'corralito' antes de lo esperado», aunque prefirió no dar plazos. La caída de depósitos bancarios llegó en junio a $ 1.842 millones, contra promedios en meses anteriores superiores a los $ 3.000 millones. Pero de ese total, sólo $ 1.218 millones se explica por retiro de fondos del público, el resto se debe a los amparos. En caso de definirse un levantamiento del «corralito», dejaría de tener vigencia el límite de $ 1.200 mensuales que existe para la extracción de dine-ro de cuentas a la vista. Otro dato a favor: en junio los redescuentos del Central llegaron a $ 607 millones, muy por debajo de los $ 1.726 millones de ayuda estimados en el programa monetario.

FUSION DE BANCOS PUBLICOS

Aunque proviene del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Pignanelli no tuvo empacho en referirse con duros términos a la situación de las entidades que aún están en poder del Estado: «No puede ser que las entidades privadas continúen bancando la ineficiencia de los bancos públicos», aseguró.

En ese sentido,
no descartó la posibilidad de que haya fusiones en este segmento, aunque prefirió no avanzar con los detalles. También se tiró en contra de la idea de Lavagna de hacer cotizar las acciones de los bancos públicos para mejorar la transparencia: «No es el momento», señaló.

MAS FUSIONES ENTRE BANCOS

«No hace falta una gran reestructuración. Probablemente veamos un achicamiento del sistema por fusiones en los próximos meses»
, aseguró el titular del Central, quien explicó que «es probable que la banca nacional, tanto pública como privada, gane algo de espacio».

Por otra parte, explicó que
«existen unos 40 bancos que operativamente atienden el segmento minorista. Y creo que es un buen número». Según Pignanelli, el principal ajuste del sistema financiero se dio durante el efecto tequila en 1995: «Había 215 bancos y quedaron menos de cien».

En ese sentido, se mostró confiado en que no se irán más bancos extranjeros del país:
«Hay cinco grandes que ya manifestaron su intención de quedarse. Y quedan otros más chicos que ya tienen su negocio armado».

Además, reveló que las entidades extranjeras comprometieron nuevos aportes de capital hasta fin de año por u$s 300 millones.
Como contrapartida, el Central pondrá un monto similar en asistencia por liquidez a quienes traigan fondos.

VENDEN EL SUQUIA Y EL BERSA

Fue pesimista con el Scotia-bank, dejando trascender que «no hay una solución a mano». El banco sería liquidado en forma ordenada y sólo algunas sucursales puntuales podrían ser adquiridas por terceras entidades. Claro que cuanto más ahorristas opten por canjear sus depósitos por bonos en dólares será más fácil la salida.

En cambio, se mostró confiado en encontrar comprador
«en no más de 90 días» para los bancos Suquía y BERSA, dos de los bancos del Crédit Agricole que pasaron a manos del Nación. «Es más difícil lo del Bisel, ya que sólo habría interesados en algunas sucursales.» Tampoco hay mayores novedades sobre la situación del Velox, otro de los suspendidos.

PROLIFERACION DE AMPAROS

«No es un tema nuestro, pero creo que la Corte está con este asunto», respondió Pignanelli. En junio, los recursos implicaron una salida de u$s 280 millones de los bancos, equivalente a 1.008 millones de pesos. Es casi 40% más de lo que se esperaba para el mes.

NUEVAS ENTIDADES EN EL SISTEMA

El Central propiciará, tal como señala el decreto 905 del Ministerio de Economía, la transformación de mutuales en cajas de crédito, una figura en extinción dentro del sistema financiero argentino. La idea es que pasen a estar encuadradas dentro de la órbita del BCRA. Quienes lo hagan, podrán recibir un bono de compensación por la pesificación «asimétrica», tal como les correspondió a los bancos.

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