El nuevo presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, se mostró a favor de un bono compulsivo para los ahorristas. Así embistió fuerte contra el ministro Roberto Lavagna, quien propició el actual esquema de canje voluntario. Según aseguró, si la aceptación de los títulos es menor a 30%, «los bancos pueden tener problemas». En esa línea, también desestimó la idea de Lavagna para que los bancos públicos coticen en Bolsa: «No es momento», dijo, pero no evitó criticar a las entidades oficiales. Asimismo, aseguró que si se confirma la menor caída de depósitos, la apertura del «corralito» estaría «próxima». En un esfuerzo por ratificar la autonomía del Central, un requisito exigido por el FMI, señaló que nombrará como vicepresidente de la institución a un técnico independiente, que sería Hugo Garnero. Además anticipó que será asesorado por Mario Blejer, Roque Fernández y Pedro Pou.