Este diario señaló ayer que el Banco Central iba a salir a comprar más dólares en la plaza. Apenas abiertas las operaciones, grandes inversores se anticiparon y salieron a posicionarse en la moneda norteamericana para no tener que comprar a precio más alto después de la intervención oficial. Operó bien Martín Redrado, titular del Central: no sólo no convalidó mayor valor, sino que, además, sorprendió y vendió divisas. Provocó su caída y luego las recompró a menor precio. Está claro el mensaje oficial: el dólar no debe superar $ 3,086 en el mercado mayorista (cerca de $ 3,10 en casas de cambio). De todas maneras, se mantiene la política oficial de acumular reservas, que podrá ser aprovechada a pleno en las próximas semanas, cuando comience la fuerte liquidación de divisas de exportadores de granos. Esto no hace más que corroborar la impresión que quedó ayer plasmada con la intervención oficial: el dólar a $ 3,10 es un máximo. Por lo menos, en los próximos dos meses.
Al cierre, la divisa se ubicó en el mercado mayorista en $ 3,08, y es probable que arrastre hoy en el arranque al precio en pizarra levemente hacia abajo.
El BCRA buscó así marcar un límite para la suba del dólar, ya que la intención es que no supere el nivel de $ 3,10 en el mercado minorista. Para esto es clave que la cotización no se dispare en el MAE. La semana pasada ya había vendido unos u$s 4 millones en el mercado para luego recomprarlos, pero ahora tuvo que multiplicar la apuesta para evitar saltos mayores.
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