El Congreso resolvió calladamente salvar de la extinción a los partidos chicos de nivel nacional a los que el proyecto Storani-Corach de reforma política amenazaba con sepultar. Los senadores acordaron eliminar de esa iniciativa el requisito de alcanzar en cada elección 2% de los votos para poder acceder al financiamiento estatal y también para conservar la inscripción partidaria.
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En el tratamiento de ese proyecto, que pasa al período de extraordinarias después de que los senadores lo dieran de baja de la última sesión del año que comenzó ayer, se les pondrá a los partidos una sola condición para seguir existiendo y logrando el subsidio estatal: que no dejen de presentarse a tres elecciones consecutivas. Ese salvataje desaira al sistema bipartidista pero de la Comisión de Asuntos Laborales que preside Jorge Yoma primó la defensa de manifestaciones minoritarias.
La eliminación del piso de 2 por ciento fue planteado a la cartera de Interior y ante los diputados por un grupo de entre 10 y 15 partidos de los denominados «chicos» -desde el Humanista y el Obrero hasta la UCeDé porteña-, por entender que los perjudicaba. Los herederos porteños de Alsogaray fueron a elecciones alia-dos con la fórmula Ibarra-Felgueras, de mane-ra que fueron de los más exigentes del grupo. «No peleamos por dineros», sonó enojada la apoderada del Humanista, Liliana Ambrosio, apuntando a la ley de partidos políticos. «¿Quieren que lo saquemos?, lo sacamos», contó que les respondió el viceministro del Interior, César Martucci. También será eliminada la traba que se imponía que, al no sacar 2 por ciento del piso, tampoco cobraban del Fondo Permanente de los Partidos Políticos, de allí la afirmación principista de Ambrosio destacando que «no lo hacemos por los dineros».
Consultado por este diario, el número dos de Federico Storani admitió esa anulación «porque es una traba burocrática y no evita que vuelvan a organizarse y a pedir una nueva personería». Sin embargo, la eliminación sólo sirve para los partidos con personería nacional y no alcanza para su aplicación en la Capital Federal, que es lo que estos partidos de menor relevancia electoral están persiguiendo desde hace tiempo. Se dará la paradoja de un candidato que alcance votos para su electo (290 mil, por caso) pero no para lograr el piso (300 mil, por ejemplo): se quedará en casa.
Igualdad
Hasta ahora, y no saben por cuánto tiempo más, un fallo de la jueza federal con competencia electoral María Servini de Cubría los viene beneficiando. En la Capital Federal no hay piso (votos mínimos) para acceder al sistema de reparto de bancas en la Legislatura local, porque ese fallo arbitró que cuando se renueva la totalidad de las bancas (60), todos deben estar en un pie de igualdad, aunque saquen menos de 2 por ciento (como pasó con el PJ en el '99, habilitando a Mario «Pacho» O'Donnell a ocupar una de ellas).
Pero estos partidos chicos van por más: quieren que se modifiquen los artículos 160 y 161 del Código Nacional Electoral, que establecen el piso de 3 por ciento de los votos para la elección de senadores y diputados nacionales. Sostienen que en la provincia de Buenos Aires ese piso significará más de 300.000 votos. Para acceder a una banca de diputado nacional en territorio bonaerense hoy hacen falta sólo 200.000 sufragios. Y presumen que ellos serán los perjudicados en favor de los partidos grandes como la Alianza y el Justicialismo. Eduardo Menem basó la postergación en el tratamiento del proyecto por las dudas que han surgido a raíz de la redacción de algunos artículos del mismo.