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A mediados de 2002, lanzarse a construir, por metro cuadrado (oscilaba en u$s 600 durante la convertibilidad) pasó a costar u$s 250 en promedio. Pero, la caída de la divisa norteamericana en las últimas semanas encareció entre u$s 50 y u$s 60 cada metro cuadrado.
Para edificar en junio del año pasado una casa de 100 metros cuadrados, era necesaria una inversión de u$s 25.000 y ahora se debe calcular 24% más; es decir, u$s 31.000.
No es tan buen negocio ya para los tenedores de dólares iniciar en este momento una nueva construcción. Los inversores que quieren apostar al ladrillo tienen en cuenta dos posibilidades:
Sucede también una tercera posibilidad, que es la de los que ya están construyendo. Cuando el dólar en marzo rozaba los $ 4, muchos inversores interesados en ladrillos compraron todo el material y lo guardaron. En ese momento, la constante inflación en los insumos para la construcción y la falta de crédito impulsaron la vuelta del «acopio» -desaparecido desde 1989- y la entrega de materiales por adelantado a pagar con precios indexados hasta 30 días después para los clientes con pesos.