14 de agosto 2001 - 00:00

El FMI exige reforma de la jubilación y obras sociales

Vendrá finalmente la ayuda financiera del Fondo Monetario. Pero no son meramente de forma exigencias con Argentina. Preguntan mucho sobre cómo se cumplirá con déficit cero. Quieren ver el déficit cero sin trampas, o sea auditado. Exigen además que se cumpla lo prometido en el blindaje. Esto significa, la reforma previsional por ley o por decreto. También cambios a fondo en el tema de las obras sociales. Hasta George Bush exigió que se cumpla con las reformas. Con la Ley del Déficit Cero y estas reformas pendientes, la Argentina por primera vez en los últimos 70 años tendrá que administrarse con seriedad desde el gobierno. Tanto ha mentido y engañado el país, tantas veces cayó en demagogias que, de ahora en adelante, si no se vuelve serio y crece la economía, el exterior lo abandonará a su propia suerte y con su deuda iría sí al default. Salvo a nivel piqueteros, izquierda tradicional y algunos políticos siempre desubicados, hay conciencia de que se enfrenta la última oportunidad para crecer como los países serios a partir de gastar sólo ingresos que el Estado logre. Es un principio simple y obvio, pero cuesta entenderlo.

Washington (especial) - El Fondo Monetario Internacional le exige al equipo económico argentino que el gobierno cumpla con las reformas comprometidas en el blindaje para terminar de destrabar el nuevo paquete de ayuda. Se trata de compromisos ya asumidos por el país, e incluso refrendados en el nuevo acuerdo de mayo pasado, pero que el gobierno nunca se decidió a impulsar.

El equipo económico prolongará durante toda la semana su estadía en esta ciudad para arribar a un acuerdo con el Fondo a más tardar entre jueves y viernes. La mala letra de la Argentina en este último tiempo y las vacaciones del staff del FMI (volvieron ayer a trabajar) demoraron el final de las negociaciones, que se esperaban sean un poco más rápidas debido a la crítica situación del país.

• Con Köhler

Durante todo el día de ayer se sucedieron reuniones del equipo económico con el staff del FMI. El encuentro previsto del viceministro de Economía, Daniel Marx, con el director gerente del FMI, Horst Köhler, recién se realizará hoy. El número uno del organismo internacional decidió embarcarse de lleno a las negociaciones argentinas y acelerar en lo posible las conversaciones. Ayer Köhler se reunió con el board para analizar, entre otros temas, el caso argentino. Marx, que tenía pensado regresar ayer por la noche al país, también decidió prolongar su estadía en esta ciudad.

En el equipo económico no descartaban por completo que el FMI pudiera dar hoy el esperado apoyo a las negociaciones, a través de un comunicado. Esto es así porque habrá una reunión especial del directorio, en la que se resolverá el acortamiento de la reunión anual del Fondo y el Banco Mundial. En esa misma reunión podría definirse el texto de esta declaración.

Las discusiones con distintos departamentos técnicos del organismo pasaron, entre otras cuestiones, por las proyecciones para 2002. El compromiso argentino es respetar el déficit cero para el año que viene, pero no es fácil acordar metas creíbles para el año que viene. Sobre todo considerando el incumplimiento continuo en materia de gastos y recaudación en el que viene incurriendo sistemáticamente el país.

• Vocero

Ayer sorprendió que el vocero argentino de las reuniones no fuera el viceministro de Economía, Daniel Marx, sino el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, quien confirmó que las negociaciones continuarán hoy. El equipo argentino efectuó durante todo el día distintas reuniones con el staff del FMI, con varios miembros recién regresados a esta ciudad.

El principal escollo que deben superar los negociadores argentinos pasa por las reformas que se comprometerá a realizar el país. Se sabe que el FMI tiene especial debilidad por la desregulación de obras sociales. El presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, había decidido dar marcha atrás en la apertura total del sector.

En la misma situación está el área de seguridad social. A pesar de varios intentos por reformarla, nunca se llegó siquiera a modificar la edad de jubilación de las mujeres, que quería elevarse a 65 años.

• Irritación

Pero lo que más irrita a los funcionarios del FMI es que el país se comprometió a realizar estos cambios hace escasos tres meses, cuando firmó el nuevo acuerdo con la institución en mayo de este año.

Aquellas pautas también establecían la publicación trimestral del estado de situación del Compromiso Federal y cambios en la política comercial del país. Entre ellos, la eliminación del recargo sobre el arancel externo común y la desregulación del sistema portuario. Sin embargo, prácticamente ninguno de esos compromisos fueron siquiera analizados por el gobierno.

Las palabras que dedicó a la Argentina el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, fueron más que enfáticas en este sentido. El primer mandatario señaló que «están abiertas todas las opciones» para ayudar a la Argentina, aunque no especificó la posición del gobierno estadounidense sobre un posible paquete. Pero enseguida resaltó que el país debe cumplir con «las reformas comprometidas».

• Prudencia

El secretario de Programación Económica, Federico Sturzenegger, confirmó que «el compromiso que la Argentina va a poner sobre la mesa es el de alcanzar el déficit cero, una regla de muchísima prudencia», como también otras cuestiones que tienen que ver con «la reforma del Estado».

Dentro de este capítulo de las reformas se cuenta, obviamente, el compromiso de déficit cero que asumió el gobierno. Desde el FMI continúan negociando con el equipo económico para determinar de qué forma se cumplirá con esta ley, ya que a partir del cuarto trimestre se estima que el ajuste deberá ser incluso más duro.

Estas negociaciones hicieron que las correspondientes al monto del paquete pasaran a un segundo plano. De todas formas, ya está prácticamente acordado que el piso de la ayuda que enviará el FMI no bajaría de los u$s 6.000 millones.

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