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Hoy habrá una nueva reunión trascendental para el futuro de las negociaciones: el directorio a pleno del Fondo, ya regresados de las vacaciones, se abocará a tratar el eventual acuerdo con la Argentina. Allí cada país hará sentir su impresión de los avances o retrocesos logrados por el gobierno de Kirchner y la capacidad de cumplir con las metas que se fijen.
La reunión de ayer duró sólo media hora. Se pasó revista a más de 15 puntos en los que difieren el FMI y el equipo económico. Muchos son salvables pero se mantiene la intransigencia de Economía -por orden de Néstor Kirchner-de subir el superávit primario para los 3 años que dure el acuerdo. Lo mismo sucede con el tema tarifas en el que seguramente hoy, cada director planteará sus observaciones a las reticencias del gobierno en avanzar sobre este punto. Sólo trajo algo de alivio ayer el hecho de que el Senado avanzara con la facultad al Ejecutivo para renegociar las tarifas.
Hay varios factores que coinciden en esta negociación. Por un lado, la necesidad de Köhler de superar una nueva crisis en la Argentina habida cuenta de que el año próximo peleará por ser reelecto como N°1 del organismo. Para Lavagna, es culminar nuevamente en forma exitosa otro acuerdo (¿será su despedida del ministerio?). Pero los países europeos no están a favor de otra postergación de reformas, mientras que los EE.UU. no avalan que a los acreedores por el default argentino se los vuelva a postergar con promesas de superávit primario (es lo que se destina a pagos) de sólo 3% de PBI.
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