ís fue uno de los indicadores más afectados durante la turbulencia cambiaria, principalmente por los desequilibrios macroeconómicos que posee la Argentina. Luego del respiro que dio el acuerdo con el FMI, que ya desembolsó u$s15.000 millones de los u$s50.000 millones pautados, y del ingreso del país al MSCI como economía emergente, el indicador sigue reflejando una tendencia alcista. Este indicador cerró ayer en 559 puntos básicos (+2,01%), acercándose a su máximo en lo que va del 2018 (566). Para el Gobierno (que piensa colocar deuda cerca de fin de año) es fundamental que la variable comience a ceder.
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