22 de marzo 2006 - 00:00

El gremio festejó en la casa central

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias de Buenos Aires, José Luis Lingieri, celebró ayer en la sede de Aguas Argentinas la vuelta de la empresa a manos estatales junto con un centenar de trabajadores.

«Volvemos al Estado, pero a un Estado que invierta como se comprometió el presidente Néstor Kirchner»,
festejó el dirigente frente al edificio de Tucumán 752 poco después del anuncio oficial.

Al grito de «Que se vayan todos» y «El que no salta es un francés», en alusión al origen del grupo Suez, el principal accionista de Aguas, los trabajadores afiliados al sindicato festejaban la decisión del gobierno.
Tras asegurar que «la empresa venía en franca retirada», el número dos de la CGT les transmitió tranquilidad a los trabajadores respecto de la continuidad laboral. «Todos entrarán en el convenio colectivo de trabajo», aseguró el dirigente, lo que motivó la ovación de los presentes en el lugar.

«Vamos a seguir luchando y trabajando. No queremos un Estado bobo; tenemos que demostrar -y lo vamos a hacer- que somos eficientes», comprometió el secretario del gremio.

«Hoy tenemos la oportunidad de que, con lo que la empresa recauda y con el aporte del Estado nacional en función de las obras que hay realizar, podemos salir adelante»,
agregó.

El dirigente recordó que 10% de la nueva empresa les corresponde a los trabajadores a través del Programa de Propiedad Participada (PPP), que se implementó en todas las empresas privatizadas en la década del 90. Sostuvo, además, que «el PPP de los trabajadores de obras sanitarias es el único programa de propiedad participadaque funciona en las empresas privatizadas».

Lingieri, número dos de la CGT, que participó ayer de la conferencia de prensa en la que el gobierno anunció la rescisión del contrato de concesión de Aguas Argentina y la creación de la empresa Aguas y Saneamiento Argentina (AYSA), se mostró optimista sobre el futuro de la nueva empresa para hacerse cargo de la prestación del servicio de agua potable y cloacas en Buenos Aires y en el conurbano bonaerense.

• Dividendos

Señaló que hasta ahora «no hubo dividendos porque la empresa -Aguas Argentinas- estaba en default, pero cuando se recupere, con la nueva empresa, los trabajadores van a volver a tener los dividendos y el fondo de participación».

Aseguró que «no había más salida» que la rescisión del contrato porque «ya veíamos hace seis meses que Suez estaba en retirada; no había voluntad política -de la empresa- para resolver este tema». Dijo que era «una encrucijada», porque
«todos los grupos empresarios fracasaron en sus intentos de negociar porque todo estaba atado a un aumento de tarifa contra la prestación de la deuda con Suez que llegaba a más de u$s 600 millones».

«El Estado no estaba dispuesto a modificar su escala tarifaria», recordó Lingieri, para concluir que, tras la aplicación de multas a Aguas Argentinas, la empresa «no hizo la reposición de la garantía primaria de $ 144 millones y desencadenó esta decisión política del Presidente de rescindir el contrato».

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