El gremio festejó en la casa central
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«Volvemos al Estado, pero a un Estado que invierta como se comprometió el presidente Néstor Kirchner», festejó el dirigente frente al edificio de Tucumán 752 poco después del anuncio oficial.
Al grito de «Que se vayan todos» y «El que no salta es un francés», en alusión al origen del grupo Suez, el principal accionista de Aguas, los trabajadores afiliados al sindicato festejaban la decisión del gobierno. Tras asegurar que «la empresa venía en franca retirada», el número dos de la CGT les transmitió tranquilidad a los trabajadores respecto de la continuidad laboral. «Todos entrarán en el convenio colectivo de trabajo», aseguró el dirigente, lo que motivó la ovación de los presentes en el lugar.
«Hoy tenemos la oportunidad de que, con lo que la empresa recauda y con el aporte del Estado nacional en función de las obras que hay realizar, podemos salir adelante», agregó.
Aseguró que «no había más salida» que la rescisión del contrato porque «ya veíamos hace seis meses que Suez estaba en retirada; no había voluntad política -de la empresa- para resolver este tema». Dijo que era «una encrucijada», porque «todos los grupos empresarios fracasaron en sus intentos de negociar porque todo estaba atado a un aumento de tarifa contra la prestación de la deuda con Suez que llegaba a más de u$s 600 millones».
«El Estado no estaba dispuesto a modificar su escala tarifaria», recordó Lingieri, para concluir que, tras la aplicación de multas a Aguas Argentinas, la empresa «no hizo la reposición de la garantía primaria de $ 144 millones y desencadenó esta decisión política del Presidente de rescindir el contrato».



