Demasiada turbulencia, en solamente dos días (que yendo, que viniendo) una banda ancha con 10% de diferencias de una a otra rueda; lo único que podía hacer continuar la trepada era algún cúmulo de órdenes entusiastas, como para asimilar las tomas de utilidades y otorgarle otro techo. Sin embargo, la repetición del volumen es el testimonio de una cuota dosificada, que no se enterneció demasiado con el famoso «acuerdo». Y en cuanto esto se fue decantando, en lo que hace a una negociación para salir del paso -pero que no modifica el escenario-, la plaza adoptó la actitud de filtrar lo anterior y buscarle algún piso estable de donde partir. Así, ni subas, ni bajas bruscas, en el final del día: un Merval que hizo como que nada hubiera sucedido y $ 36 millones para las acciones, con el campanazo en los CEDEAR, que superaron esa marca y trabajando con más de $ 37 millones.
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El listado líder contuvo una máxima en Siderar -dispuesta, esta acción, a contradecir la tónica de cada día-, con 2,2% de aumento. En el otro extremo, Francés y que tras alcanzar $ 6,10 de máxima, se arrugó a $ 5,79, baja de 2,7%. En todas, se verificó un pico alcista que no prosperó, algunas quedando con leve aumento, neutrales, o pasando a otro plano. Lo peor es que, llegando al cierre, el mercado mostró sus precios más desagiados, muchos de ellos siendo los mínimos de la rueda. Actitud pensante. Bien.