El arranque de la semana fue tal vez el mejor en muchas. No tanto por el volumen, que estuvo en línea con lo visto últimamente (bajos 1.400 millones de papeles operados en el NYSE y abundantes 2.000 millones en el NASDAQ), ni por los precios (al final del día el Promedio Industrial ganaba 0,9% trepando a 10.638,32 puntos y el NASDAQ subía 6 centésimas mas), sino por el comportamiento que parecieron demostrar los inversores. Lejos de las apresuradas coberturas/ liquidaciones de última/primera hora que se han estado repitiendo rueda tras rueda, el lunes arrancó con los inversores de buen humor (finalmente se resolvió el culebrón y Oracle absorberá People Sofá, en tanto se supo que las ventas minoristas de noviembre estuvieron muy por encima de lo esperado), tomándose un ligero respiro hacia mediodía y retomando posiciones alcista por la tarde, de manera que cuando sonaba la campana del NYSE las blues chips tocaban el mejor momento de los últimos nueve meses. Con los bonos adaptándose a la nueva curva de intereses que puede determinar el cambio del costo del dinero del Comité Abierto de la Fed (bajó la tasa mas larga y subió la más corta), el dólar retrocediendo una vez más ante el euro (-0,6% a u$s 1,3296) y el yen (-0.4% a 104,89), el oro trepando a u$s 440,3 la onza, y el petróleo recuperando 30 centavos para cerrar en u$s 41,01 por barril, es claro que hubo otros temas, pero lo cierto es que poco y nada les importó a los tenedoras de acciones. Guste o no, el mercado sigue moviéndose por cuestiones que poco tienen que ver con motivos macro, técnicos o similares.
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