Otra fecha donde se da el singular dibujo de ver a la Bolsa de Buenos Aires remontando la corriente, mientras los otros referentes -toda América y Europa- le pasaban por al lado: en dirección contraria. No fue mucho lo ganado en los Mervales, pero a la vista de cómo se alineó el día, esto adquiere perfiles bastante mayores. En definitiva, partiendo de un cierre anterior de 590, el listado clásico llegó a picar hasta más de 598 puntos, pero después recortando ganancias que podían resultar insólitas ante el contexto, clausurando con la sobriedad de un 592,90 y dando esto un signo positivo de 0,45 por ciento. Insistir en que el reanudamiento semanal, con peligros de guerra que recrudecieron, era terreno árido para las Bolsas. Y que Buenos Aires pudo sortear el sesgo adverso, tiene que ser el aspecto más rescatable y a pesar de lo escaso logrado.
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Los fantasmas de una guerra, lo que condiciona con pronósticos reservados el corto plazo, están de cuerpo presente. Es la gran noticia en el mundo, el motivo principal de las caídas, es que convierte al leve aumento logrado en lo local en un simple dato anecdótico. Lo que se avecina será ineludible para cualquier mercado, aunque quiera fabricar su propia burbuja impermeable. Queda como la nota de color el aumento importante del Bansud -casi 7%-, mientras el total negociado rozó los $ 45 millones de efectivo, con acciones y CEDEAR juntos. Lo que está por llegar aterra...
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