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8 de diciembre 2003 - 00:00

El multimillonario Slim propone un modelo económico para México

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Además de prudente, los empresarios y analistas consideraron que la propuesta es viable y podría sacar a México del estancamiento y establecer una visión de desarrollo, sin salirse de los límites del sistema.

Desde mediados de año Slim, de origen libanés y considerado como el hombre más rico de Latinoamérica y uno de los veinte más acaudalados del mundo con una fortuna estimada en 12.500 millones de dólares, ha venido haciendo propuestas económicas globales.

Así, el dueño de Teléfonos de México (Telmex) y del Grupo Carso, uno de los mayores conglomerados industriales del país, alienta más libertad para intervenir en el mercado interior sin dejar de lado los compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) para impulsar la recuperación económica.

México lleva tres años estancado y, aunque ha sido un alumno aplicado en el cumplimiento de las pautas que dictan los organismos crediticios internacionales, no ha logrado repuntar.

En 2001 su Producto Interior Bruto (PIB) cayó un 0,3 por ciento, el año pasado creció apenas 0,9 por ciento y para este año se espera un mediocre 1,5 por ciento.

Por eso, Slim propuso revisar el conjunto de medidas que los organismos financieros internacionales aplicaron en Latinoamérica para rescatar la región tras la crisis de los 80, conocida como Consenso de Washington.

A su juicio, estas normas, que incluyen estrictos ajustes en las políticas monetaria y fiscal para evitar volatilidad, inflación y devaluaciones, son demasiado rigurosas y no dejan margen de acción a los gobiernos.

Para México Slim recomendó, en cambio, elevar el gasto público, pero en inversiones más orientadas al desarrollo y que incentiven la inversión privada para que generen crecimiento y empleo.

Asimismo, propuso profundizar el mercado interior y se manifestó partidario de una reforma fiscal que fortalezca las finanzas públicas, simplifique los impuestos y su recaudación, amplíe la base de contribuyentes y reduzca la economía formal.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, la principal patronal mexicana, Héctor Rangel, instó a tener cuidado con salirse de las políticas que han traído estabilidad a México, pero coincidió con Slim en que "hay que canalizar mayor inversión pública a la inversión y menos al gasto corriente".

"Me parece que hay muchas cosas coincidentes con lo que hemos estado haciendo, aunque en la medida en que un país tiene un superávit fiscal o un déficit no muy grande obtiene muchos beneficios en baja inflación, tasas de interés y oportunidades mayores de financiación para la empresa privada", afirmó.

Recordó que México "ya ha vivido períodos anteriores de déficit elevados que fueron muy nocivos para el país".

El especialista en economía del desarrollo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Benjamín García, dijo a EFE que el planteamiento de Slim es una vía prudente para salir de la parálisis que han provocado las políticas contraccionistas de estabilización.

"Es necesario abandonar la ortodoxia neoliberal que han aplicado distintos gobiernos e instrumentar políticas públicas que, dentro de los márgenes del modelo, puedan reactivar la economía e intentar una mayor inversión pública", dijo.

Explicó que se trata de diseñar una nueva política económica que, sin romper con la orientación básica del modelo y respetando sus compromisos de deuda, estabilidad cambiaria y transparencia en la gobernabilidad, "sea congruente con las necesidades del país".

Insistió en que la estrategia de crecimiento de México ya no debe basarse más en atraer inversión mediante salarios bajos y que debe centrarse en el desarrollo humano y dar mayor competitividad a sus empresas.

En ese sentido, el analista jefe del grupo financiero BBVA Bancomer, Nathaniel Karp, comentó a EFE que "no existen 10 opciones" para crecer.

"No hay tercera vía, sólo hay una y es la que siguió EEUU, Alemania, Finlandia, etc, y que es incrementar el capital humano y permitir que la economía sea lo suficientemente flexible y con los incentivos correctos para hacer los cambios tecnológicos adecuados", dijo.
 

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