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13 de diciembre 2002 - 00:00

El país pierde más al no pagar

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Seguir en default con los organismos internacionales tiene graves consecuencias, que progresivamente se tornan más difíciles de solucionar. El gobierno del presidente Duhalde, a través de numerosos interlocutores, ha manifestado que no pagará ningún vencimiento de capital más hasta tanto no se llegue a un acuerdo con el FMI. Mientras tanto, el FMI, que ya ha pospuesto varios vencimientos, pretende que la Argentina cumpla con sus obligaciones y que avance en la formula-ción de un programa económico como condiciones de mínima para lograr dicho acuerdo. Si la Argentina se mantiene firme en su posición de no pagar hasta fin de enero próximo, muy probablemente se apague la luz al final del túnel. Lamentablemente, este tema parece estar siendo discutido con una terrible ligereza.

Ahora bien, ¿por qué el gobierno argentino se ha colocado en esta posición?

Básicamente la estrategia ha consistido en dejar pasar el tiempo y sentar al FMI en el banquillo de los acusados por el hambre, la miseria y la muerte (algo bastante de moda en todo el mundo por cierto) para que éste desembolse, o simplemente renueve todos los vencimientos, sin tener que comprometerse a solucionar nada y, sobre todo, para no tener que impulsar reformas que requieren de un compromiso que una clase política corrupta no lleva en la sangre.

Lamentablemente, el no pago a los multilaterales de crédito es una decisión equivocada, a menos que la Argentina desee ser como Irak, Sudán o Afganistán, ya que un análisis riguroso de los costos y beneficios de ambas estrategias (pagar o no pagar) muestra claramente que no pagar no tiene racionalidad alguna.

Los organismos multilaterales nunca van a hacer una excepción a su regla de estar al día para desembolsar, porque si lo hicieran estarían debilitando fatalmente la condición de «acreedor privilegiado» («senior creditor status») sobre el que están construidos. Es decir, si hiciesen una excepción con la Argentina, entonces el incentivo a pagar se diluiría y los demás países no respetarían el privilegio de cobro de los organismos, lo que sería equivalente a cerrar el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. El «senior creditor status» es un concepto. No está escrito en ningún lado, pero los países lo respetan porque forma parte del orden internacional. Nos guste o no, para un país que cuenta con las reservas líquidas para hacerlo, es siempre conveniente honrar sus compromisos. Los castigos por violar este arreglo de la comunidad financiera internacional están justamente diseñados para esto. Lavagna y Nielsen han decidido timonear un desafío al resto del mundo, pero los costos serán pagados por todos los argentinos durante varios años.

Por lo tanto, será necesario que la Argentina revea su posición y pague si realmente quiere firmar un acuerdo y evitar el default. Además, este gobierno o el próximo tendrán que hacerlo y como veremos resulta más barato pagar que no pagar.



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