Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

22 de septiembre 2026 - 08:53

El "Súper Niño" amenaza con disparar el precio de los alimentos y podría sumar 5 millones de pobres en América Latina

Estimaciones de la Cepal y la ONU advierten que un evento climático histórico podría restar un 2% al PIB en América Latina, sumar a millones de personas a la pobreza y desatar severas crisis energéticas y de suministros a escala global.

ver más
El fenómeno podría desatar crisis energéticas y de suministros, además de disparar el precio de alimentos.

Según estimaciones de la Cepal, un fenómeno de "Súper El Niño" provocaría una pérdida acumulada de al menos el 2% del PIB en América Latina y el Caribe en un plazo de tres años, restando un 1% de la actividad económica, solo durante el primer año.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Además, conduciría al aumento de la pobreza, con 4,8 millones de habitantes adicionales en esta condición antes de 2030, y golpearía actividades clave como la energía, la agricultura y la pesca.

Un "Súper El Niño" no tiene un umbral oficial único, pero el término se usa para describir eventos excepcionalmente severos, con anomalías de la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial que pueden superar los 2,25 °C. Entre los episodios más complejos que hubo se recuerdan los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, indica que la clave para atenuar el golpe será anticiparse a su agudización, prevista para el último trimestre de 2026, y no destinar recursos tras la declaración de una emergencia.

Mitigación Clave: Cepal enfatiza la necesidad de anticiparse al fenómeno para reducir costos y gestionar el riesgo climático.

“Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación”, sostiene Salazar-Xirinachs. “Es imperativo pasar de una respuesta posterior a las pérdidas a una gestión anticipatoria del riesgo climático”.

Un fenómeno heterogéneo en América Latina

La Cepal advierte sobre los efectos dispares de El Niño: mientras Ecuador y Perú enfrentarán lluvias extremas e inundaciones por alzas de hasta 8 °C en el mar, el norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela y Brasil) sufrirá fuertes sequías, olas de calor e incendios.

En el Cono Sur, pero concretamente en Uruguay, el sur de Brasil, el norte de Argentina y el centro de Chile se espera un incremento de las lluvias, hecho que eleva el riesgo de inundaciones fluviales generalizadas.

En un escenario extremo, el impacto económico golpeará con mayor fuerza a Ecuador y Perú, con recortes del 4,1% en su PBI, frente a bajas más moderadas en Chile (0,5%) y Costa Rica (0,4%).

En el Cono Sur, pero concretamente en Uruguay, el sur de Brasil, el norte de Argentina y el centro de Chile se espera un incremento de las lluvias, hecho que eleva el riesgo de inundaciones fluviales generalizadas.

El sector energético, entre los más vulnerables

El sector energético es uno de los más expuestos a El Niño en Latinoamérica y el Caribe por la dependencia de la generación hidroeléctrica de algunos países, equivalente incluso al 70% de su matriz eléctrica, detalla la Cepal. El impacto ya dejó antecedentes críticos: apagones de hasta 12 horas diarias en Ecuador a fines de 2024 y fuertes subas en las tarifas de electricidad en Colombia.

La infraestructura energética regional enfrenta un doble desafío: absorber un consumo que creció 75% en 20 años con la mitad de sus centrales hidroeléctricas superando los 30 años de antigüedad. Ante la llegada de El Niño, este parque envejecido sufre picos de demanda urbana por olas de calor, riesgo de interrupciones en la transmisión por incendios forestales y menor generación eólica debido a la alteración del régimen de vientos.

Pesca y agricultura, en la mira

La Cepal anticipa en su informe que el Pacífico sudoriental sobresale entre las zonas pesqueras más vulnerables a los fenómenos extremos de El Niño, “debido a su elevada dependencia de especies sensibles a cambios en la temperatura y disponibilidad de nutrientes”.

Según la Cepal, los antecedentes del episodio extremo de 1997/1998, cuando las capturas cayeron un 26,9%, prevén cuantiosas pérdidas económicas para las economías de Perú, Chile y Ecuador.

Según la Cepal, los antecedentes del episodio extremo de 1997/1998, cuando las capturas cayeron un 26,9%, prevén cuantiosas pérdidas económicas para las economías de Perú, Chile y Ecuador.

El agro es otro de los sectores que en América Latina y el Caribe se verá afectado por El Niño, “con sequías que pueden afectar cultivos, pastizales y disponibilidad de agua”, con repercusiones en los ingresos rurales, la producción ganadera y la seguridad alimentaria.

La FAO advierte sobre un elevado peligro de sequía en Centroamérica y el Caribe, donde amplias áreas agrícolas tienen más del 70 % de probabilidades de sufrir déficits de lluvias. La amenaza se proyecta especialmente crítica para países como Cuba, República Dominicana y Haití.

En Perú y Ecuador, El Niño afecta al agro de forma heterogénea con focos alternados de sequía y lluvias severas. Por el contrario, el norte argentino y Uruguay registran precipitaciones por encima del promedio, lo que fortalece los cultivos y abre oportunidades comerciales para abastecer a mercados afectados por el déficit productivo.

La amenaza en Asia y el riesgo de aumento de precios de alimentos

Las señales apuntan a un fenómeno de El Niño que batirá récords este año, lo que podría provocar una grave sequía en Asia, amenazando la seguridad alimentaria del planeta.

Las estimaciones prevén olas de calor, sequías e inundaciones de gran magnitud, amenazando con generar importantes alteraciones climáticas en regiones clave como Sudamérica, África y Asia.

Impacto Global: El fenómeno podría desatar crisis energéticas y de suministros, además de disparar el precio de alimentos.

El Sudeste Asiático se sitúa como uno de los puntos más vulnerables del planeta ante la crisis climática, en un contexto ya agravado por la tensión energética global derivada del conflicto en Irán. La irrupción de El Niño intensifica este escenario al propagar incendios forestales en zonas agrícolas, comprometer las reservas de agua potable en los principales centros urbanos y provocar caídas significativas en la actividad pesquera de la región.

Con las arcas públicas en una situación compleja por el impacto de la guerra en las tarifas energéticas y los fertilizantes, los países de Asia enfrentan con menor holgura financiera la escalada de El Niño. La falta de recursos de contención se produce justo ante la proximidad del pico del fenómeno, estimado para diciembre.

El fenómeno podría amplificar otras crisis en el sudeste asiático, según Paul Teng, del Instituto ISEAS-Yusof Ishak de Singapur. “El Niño sólo está agravando todos los demás problemas que vemos”, señaló.

La amenaza sobre la seguridad alimentaria mundial

El Niño, encuentra este año un escenario de partida extremo. Con aguas por encima de la media y récords térmicos históricos en los océanos registrados en agosto, la intensidad del fenómeno se suma a la inercia del calentamiento global.

Este El Niño en intensificación podría ser el “más fuerte que se recuerde”, según el servicio nacional de meteorología y clima del Reino Unido. De forma similar, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó que existe un 69% de probabilidad de que este sea el fenómeno de El Niño más fuerte registrado desde que comenzaron las mediciones en 1950.

El Niño provocará distorsiones climáticas dispares pero globales, con el potencial de dejar a 49 millones de personas en inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Las regiones más amenazadas serán Centroamérica y el sur de África, junto con impactos críticos en el este de África y el sur y sudeste asiático.

Súper El Niño: Amenaza con restar 2% al PIB y sumar 5 millones de pobres en América Latina.

El Niño ya golpea partes de Asia

En el Sudeste Asiático, los incendios en bosques y turberas de Indonesia cubren la región de neblina tóxica, mientras la sequía reduce drásticamente las reservas de agua en Yakarta, amenazando el abastecimiento de la mayor metrópolis del planeta.

A medida que el lago se seca, han emergido las ruinas de una de las 11 aldeas que habían quedado inundadas por el embalse, mientras crece la alarma por la necesidad de fuentes alternativas de agua para la ciudad de 42 millones de habitantes.

“Hubiera preferido no mudarme. Aquí había muchas oportunidades para ganarse la vida”, comentó Hussen mientras transportaba a personas a través del embalse en retroceso.

Esto es sólo el comienzo, afirmó Erma Yulihastin, del Centro de Investigación sobre Clima y Atmósfera de Indonesia, quien advirtió que El Niño apenas ha iniciado su “superfase”.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias