La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) encendieron las alertas por el avance del "Súper Niño", un fenómeno podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses.
Lo peor no pasó: pronosticaron el impacto del "Súper Niño" en la Argentina en los próximos meses
Durante la primavera, el centro y este del país podrían tener lluvias abundantes y tormentas fuertes, con riesgo de anegamientos e inundaciones.
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La NOAA estima que podría convertirse en uno de los episodios más fuertes desde 1950.
La agencia estadounidense estima más de un 90% de probabilidad de que se desarrolle un evento muy fuerte y proyecta que, entre octubre y diciembre, sea uno de los más potentes desde 1950.
Para Argentina, el escenario puede traducirse en más lluvias, tormentas fuertes y períodos de excesos hídricos, especialmente en sectores del centro y este del país.
Qué es el fenómeno "Súper Niño"
El "Súper Niño" forma parte del patrón climático El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se encuentran mucho más cálidas de lo normal. El sistema presenta tres fases: El Niño (fase cálida), La Niña (fase fría) y una etapa Neutra.
En condiciones normales, los vientos desplazan el agua cálida hacia el oeste del Pacífico. Durante este fenómeno, las ráfagas se debilitan y permiten que se extienda hacia el centro y el este del océano. Ese desplazamiento modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo.
La intensidad se mide principalmente mediante las anomalías de temperatura de la superficie del mar. Una de las regiones más utilizadas es Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central. Cuanto mayor es el calentamiento respecto del promedio, aumenta la intensidad del evento.
Actualmente, la NOAA informó que ya superan los 2 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental. En julio, alcanzó +1,4 °C en Niño 3.4, +1,7 °C en Niño 3 y +2,9 °C en Niño 1+2. También se detectaron aguas mucho más cálidas de lo normal debajo de la superficie.
En junio, la agencia estadounidense ya advertía que El Niño podía intensificarse durante el invierno 2026-2027 y calculaba un 63% de probabilidad de un evento muy fuerte entre noviembre y enero, que podía ubicarse entre los más intensos desde 1950.
El pronóstico para la Argentina ante el fenómeno
En Argentina, el principal efecto que se espera está relacionado con las precipitaciones. El Niño suele favorecer una mayor frecuencia o intensidad de las lluvias en sectores del centro y este del país.
El AMBA y la provincia de Buenos Aires aparecen entre las zonas que deberán seguir con mayor atención la evolución del fenómeno durante la primavera.
El escenario favorece períodos de mayor inestabilidad, lluvias abundantes y tormentas que pueden incluir fuertes ráfagas, actividad eléctrica y grandes acumulados en períodos cortos. Además, está la posibilidad de que se alternen períodos relativamente secos con eventos de lluvias muy abundantes en poco tiempo.
Así, uno de los principales riesgos será el exceso de agua. Cuando las lluvias se acumulan sobre suelos que ya presentan altos niveles de humedad, aumenta la posibilidad de anegamientos, inundaciones y desbordes de arroyos y ríos.
En las ciudades, los episodios pueden generar problemas en los sistemas de drenaje y calles anegadas. En las zonas rurales, puede complicar las cosechas, el tránsito de maquinaria y las tareas agrícolas.
El "Súper Niño" no significa calor extremo, por lo que todavía pueden registrarse ingresos de aire frío y jornadas con temperaturas inferiores a las normales.
El SMN, en su actualización de agosto, considera que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026.
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