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"El énfasis que ha puesto en la disciplina macroeconómica y el reconocimiento de la necesidad de atraer capital privado son vistos cada vez más como pruebas de que la izquierda latinoamericana finalmente ha madurado", escribe el prestigioso diario económico.
En declaraciones al periódico, el propio Astori afirma que Uruguay está cosechando finalmente una doble ventaja de su decisión de mantener buenas relaciones con sus acreedores.
La primera es la de haber llegado a un acuerdo en tiempo récord con los expertos del Fondo Monetario Internacional, que se espera que sea aprobado por la dirección este miércoles.
Este acuerdo, que tendrá una duración de tres años, permitirá al país, que debe en total al FMI unos 2.700 millones de dólares, refinanciar más del 60 por ciento de la deuda contraída con esa institución multilateral.
A cambio, Uruguay ha prometido, señala el diario, un superávit fiscal primario que será equivalente este año a un 3,5 por ciento del Producto Interior Bruto - otro 0,4 por ciento irá a un plan de emergencia de tipo social- y que subirá a un 4 por ciento en 2007.
Astori aspira a acabar el mandato de cinco años para el que ha sido elegido el Gobierno con una deuda equivalente al 60 por ciento del PIB.
El segundo beneficio de las saludables relaciones de la República Oriental con los inversores es su pleno acceso a los mercados de capitales, agrega el periódico.
El mes pasado, Uruguay emitió bonos por 300 millones de dólares, que servirán para atender la mayor parte de las necesidades financieras este año y que Astori califica de éxito resonante.
El Gobierno volverá probablemente en agosto a recurrir a los mercados de capitales y emitirá deuda pública por otros 200 millones de dólares.
"Esto es algo que podemos hacer porque los inversores nos respetan", declara el ministro al periódico.
Según Astori, el mayor y más inmediato desafío será conseguir la aprobación por el Parlamento del presupuesto para el quinquenio.
"Incluirá importantes restricciones de gasto y será una tarea compleja", reconoce el ministro.
Astori se muestra, sin embargo, confiado:"Todo el mundo sabe que debemos extremar la prudencia en la primera mitad de nuestro período de gobierno y tenemos mucho apoyo".
Según el ministro, el mandato de cinco años "puede dividirse en dos mitades, y en la primera mitad no hay espacio alguno para la flexibilidad".
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