10 de junio 2003 - 00:00

Emiten $ 150 millones por día para evitar que dólar caiga

En sólo 5 días hábiles del mes, se llevan emitidos ya 700 millones de pesos para frenar la caída del dólar. Hoy el tipo de cambio se asemeja a uno fijo y no flotante, como se empeña en destacar el ministro Roberto Lavagna. El actual mercado cambiario se parece más al de los '80, sin reglas claras, que a un sistema como el que tienen hoy México, Brasil o Chile, por caso. Desde hace más de dos meses, el dólar se mueve en una banda de entre $ 2,80 y $ 3. Sigue apostando el equipo económico a que esta emisión no se trasladará a los precios al consumidor. Pero lo que sí puede ocurrir es que, súbitamente (por incertidumbre política o falta de acuerdo con el FMI), público y empresas salgan a comprar divisas con el excedente de circulante y se dispare el tipo de cambio, o bien el Central deba devolver reservas.

Emiten $ 150 millones por día para evitar que dólar caiga
Evitar que el dólar baje le está costando al Banco Central una emisión de más de $ 150 millones por día. Sólo ayer, el Central emitió $ 218 millones para comprar u$s 77,7 millones a bancos, empresas y exportadores. Fue la única manera de lograr que el dólar cerrara en las casas de cambio a $ 2,84 para la venta y a $ 2,82 en el mercado mayorista.

En lo que va del mes, el Central aumentó sus reservas en u$s 247,2 millones, o sea que emitió casi 700 millones de pesos en 5 días hábiles, con lo que iguala el crecimiento de la emisión de todo mayo y supera a cualquiera de los meses precedentes.


Los exportadores, ante la posibilidad de que el dólar baje, se apresuran a liquidar divisas y obligan a la autoridad monetaria a comprar más dólares y a emitir más.
Prácticamente, el único comprador hoy es el Banco Central. Ayer, sólo los cerealeros y aceiteros, que representan la tercera parte de lo que se exporta en la Argentina, liquidaron u$s 70,17 millones.

La Argentina es en este momento un caso apasionante de estudio para economistas acerca de cómo funciona una economía en default. Cualquier país con alta inseguridad jurídica, que no paga su deuda externa y que tiene reprogramados aún en depósitos los dólares y pesos de ahorristas, debería tener un dólar alto y volátil. Sin embargo, en la Argentina ocurre lo opuesto: bajan el dólar, las tasas y la inflación. Las causas de un dólar quieto son:

• La fuerte fuga de dólares del país ya se produjo. En 2001 se fueron del sistema u$s 20 mil millones.

Al caer el sistema financiero uruguayo, los pequeños y medianos ahorristas argentinos no tienen adónde enviar sus dólares y deben mantenerlos en el colchón.

• Tampoco pueden ahorrar en dólares en bancos argentinos y, si pudieran, después del «corralito» no lo harían.

• Abrir cuentas en Estados Unidos o en Europa requiere como mínimo u$s 100 mil, y hoy con la devaluación esto significa $ 284 mil. Con el 1 a 1, era más fácil. Además, estas cuentas tienen un costo muy alto de mantenimiento, comisiones y transferencias. Son para ahorristas muy importantes.

• La mayor actividad aún no hace que los importadores demanden dólares porque no traen mercaderías del exterior. Como tampoco hay nuevas inversiones, no se importan bienes de capital.

Las empresas y el Estado no están pagando sus deudas externas y esto quita una fuerte demanda de dólares al mercado.

• Las empresas extranjeras tienen muy baja rentabilidad y, por lo tanto, no giran utilidades al exterior.

Este conjunto de comportamientos hace caer al dólar todos los días, ya que el mercado se alimenta diariamente con una oferta de los exportadores superior a u$s 50 millones y no abundan compradores.

• Preocupación

La emisión la absorbe rápidamente el mercado porque se privilegia el dinero en efectivo. Operar al contado implica un ahorro de 1,2% en cada operación, ya que ése es el impuesto al cheque. No hay tasa bancaria que iguale este ahorro. La caída del movimiento de cuentas corrientes muestra que la economía prefiere operar al margen del sistema financiero por el fuerte castigo que representa un impuesto de 0,6% a cada cheque que se emite o se cobra.

Lo que debe preocupar al gobierno es que este fuerte uso del efectivo es el crecimiento de la economía en «negro». Hay una contradicción entre el objetivo del gobierno de combatir la evasión y el desaliento que transmite el impuesto al cheque para operar dentro del sistema. Si no hay cheques o tarjetas de crédito en las operaciones, se eliminan huellas digitales para detectar la evasión.

El Banco Central aprovecha esta distorsión de la economía para emitir sin costos.
«No vamos a ser restrictivos con la política monetaria, vamos a seguir emitiendo y acumulando reservas», señaló una alta fuente del Central anoche a este diario. Según el funcionario, la deflación hay que evitarla y por eso se frena una fuerte caída del dólar. «A principios de año, calculaban la inflación en 22%, ahora el sector privado la estima en 15 por ciento. No es bueno tener una diferencia de expectativas tan grande porque cambia las decisiones de inversión del sector privado», agrega.

Reconocen que el respaldo de la emisión está perdiendo calidad porque cada vez que pagan deuda a organismos internacionales no neutralizan pesos. En lo que va del año, se pagaron u$s 1.500 millones al exterior, sin retirar de circulación el equivalente en pesos.

El Banco Central sabe que no puede cambiar las normas que fija Economía, pero sí que puede aprovechar sus debilidades. Por eso, emite sin miedo a la inflación.

También sabe que, mientras exista este impuesto al cheque, el crédito no va a aparecer para potenciar el consumo, pero éste tampoco es un tema del Banco Central aunque, le duela a Roberto Lavagna.

Dejá tu comentario

Te puede interesar