La automotriz estadounidense General Motors dijo que tiene sustanciales dudas sobre su capacidad de continuar en marcha si no logra reducir sus pérdidas y generar efectivo, al tiempo que añadió que podría ser obligada a pedir la protección por quiebra.
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En su informe anual del 2008 entregado a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por su sigla en inglés), la compañía dijo que "no existían garantías de que el mercado automotor global se recupere o que no sufra una significativa caída adicional".
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