La continua caída del dólar contra las principales monedas se detuvo y crece la sensación de que ya empezó el camino inverso. Es que mucho más para bajar la tasa Estados Unidos ya no tiene. En definitiva, eran esos bajos rendimientos en la moneda norteamericana los que alimentaban el traspaso al euro, al yen y hasta al real de Brasil. Del otro lado del Atlántico, Europa viene postergando la decisión de reducir sus tasas. ¿Cuánto más podrá hacerlo sin que también entre en recesión? No es posible imaginar que esta situación se mantenga más allá de junio. Por ello, anticipando una baja de rendimientos, el euro debería comenzar a resignar el terreno ganado, que llegó hasta a rozar 1,58 dólar en lo peor de la crisis. Hilando más fino, ya hay monedas, como las de Nueva Zelanda o Australia, en las que este proceso comenzó.
Luego de la fuerte recuperación de la semana pasada, la mirada de los inversores se concentrará en el arranque del dólar. La divisa se recuperó desde casi 1,60 por euro a 1,542 al cierre del jueves (último día de negociaciones por Semana Santa) y generó una fuerte toma de ganancias en variables relacionadas con el dólar, como el oro, el petróleo y los productos agrícolas. Ayer abrió a 1,54.
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La decisión de la Reserva Federal de salir a inyectar liquidez para recuperar al sistema financieronorteamericano permitió, al mismo tiempo, que la divisa ganara terreno con una suba de 2,5% en 3 días. Además, la baja de tasas fue de 0,75% y no de un punto entero como se venía anticipando.
No sólo cayó el euro, sino también lo hicieron otras monedas como la libra, que luego de tocar 2,02 dólares finalizó en 1,98. El índice dólar -que relaciona la cotización con una canasta de monedas- subió 1,5% la semana pasada. Prácticamente todas las monedas de países desarrolladas cayeron, como el caso de la corona noruega y el dólar australiano.
Entre otros activos que se desplomaron luego de haber llegado a máximos se encuentra el oro, que tras haber tocado los 1.000 dólares la onza se derrumbó hasta 920 dólares en apenas tres jornadas. Se trató de la caída semanal más fuerte desde 1990.
Y el petróleo, que había llegado a 111,8 dólares, cerró en 101,7. Durante la jornada del jueves, el barril de crudo llegó a cotizar incluso 99 dólares.
«Los commodities pegaron la vuelta, luego de subas extendidas», explicó un estratega de BNP Paribas. «Estamos previendo un mercado bajista de productos primarios, ante el rebote del dólar.»
La moneda europea también se resintió ante datos que muestran una clara desaceleración de la economía en el Viejo Continente.
Además, las pérdidas por hipotecas de alto riesgo afectarían más ahora a los resultados de los bancos europeos, perjudicando aún más a una economía que ya viene en plena desaceleración.
Quejas
Ni al gobierno norteamericano ni al Banco Central Europeo les conviene que el dólar siga su carrera bajista. En el Viejo Continente, de hecho, son crecientes las quejas empresarias por un tipo de cambio desfavorable para exportar. De la misma manera, también se resiente el turismo ante capitales como París o Londres que valen más del doble que Nueva York.
No se vislumbra, por el momento, una apreciación significativa del dólar en los mercados emergentes. Por el contrario, todo indica que tanto en el sudeste asiático como en Brasil podría continuar la suba de las monedas locales. En el caso argentino, el compromiso del gobierno es mantener una paridad cercana a la actual, es decir alrededor de $ 3,15. Sin embargo, dado que en abril se espera un aluvión de divisas por el ingreso derivado de la cosecha gruesa, es probable que el Central avale una caída de tres o cuatro centavos como máximo.
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