El que puede, puede... el que no puede, no puede

Economía

El programa de Asistencia para el Trabajo y la Producción (ATP) es un esfuerzo inédito. Pero hay grandes diferencias en términos de oportunidad de subsistencia y falta de progresividad de las medidas entre las pymes y las grandes empresas.

La situación sanitaria actual juega un rol fundamental en los resultados económicos. Lamentablemente los países en vías de desarrollo se ven doblemente afectados debido a su alto grado de dependencia de las economías más avanzadas. Los datos conocidos recientemente sobre la evolución de la actividad económica argentina son contundentes, muestran una caída interanual del 11,5% en marzo.

No hace falta realizar una ardua interpretación de los datos relevados por la Fundación Observatorio Pyme que proyecta el cierre de 61.000 pequeñas empresas en el corto plazo. Basta con recorrer los parques industriales del conurbano bonaerense y los centros comerciales para darse cuenta de la realidad en la cual estamos inmersos.

Esta semana se prorrogó el decreto de necesidad y urgencia que prohíbe a las empresas efectuar despidos. Hay que reconocer la fuerte participación y voluntad del Estado cuyo objetivo es sostener la actividad económica y puestos de trabajo, pero también es cierto que los ciclos económicos no son materia legislativa. Más allá de lo expresado, 2 billones de pesos (el equivalente a 7 puntos del PBI) fueron volcados a la economía haciendo que nueve de cada diez familias reciban algún tipo de asistencia. Esto muestra el fuerte compromiso con un modelo de inclusión social. ¿Esto es realmente efectivo y progresivo?

El programa de asistencia para el trabajo y la producción (ATP) es un esfuerzo inédito. Nunca antes el Estado había incursionado en algo de semejante magnitud, inicialmente se determinó que se asistiría a sectores perjudicados con menos de 800 trabajadores, pero luego se amplió la cobertura a las grandes empresas.

En este último punto se pueden ver las grandes diferencias en términos de oportunidad de subsistencia y falta de progresividad de las medidas. A pesar de que la ayuda para empresas de menos de 25 trabajadores es del 70% del salario de cada puesto, esta resulta insuficiente ya que existen una serie de costos fijos que no pueden ser afrontados en una pequeña organización sin actividad y sin respaldo financiero. En cambio, una empresa trasnacional, con 3.000 empleados, exportadora, con filial en el extranjero y un mercado mundial cautivo, se encuentra posicionada en mejores condiciones, y a pesar de esto reciben el beneficio del ATP insumiendo unos 100 millones de pesos mensuales.

Esta desigualdad se agrava con un decreto de necesidad y urgencia que prohíbe despidos por 60 días y obliga a las pequeñas y medianas empresas a decir "el que puede, puede y el que no puede... NO PUEDE".

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario