5 de agosto 2003 - 00:00

"EN AGOSTO DEBERÍAMOS ASISTIR A UN NUEVO AVANCE DE LAS ACCIONES" (05/08/03)

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo llama Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Micahel Douglas en la película «Wall Street». El tema es la fuerte renta de los bonos del Tesoro por la caída de su precio. También se analiza la probable reactivación de la economía y su impacto en la Bolsa. Para Gekko, vienen tiempos mejores.)

PERIODISTA: La Fed ganó una batalla. Se ha hecho carne la idea de que la economía se encamina a una recuperación robusta...

Gordon Gekko: Ganó una y perdió otra... Los bonos largos han sido pulverizados en el último mes y medio...


P.:
La tesis de la deflación ya no asusta a nadie...

G.G.: Así es. Las tasas de interés nominales a 10 años treparon casi un punto y medio en 45 días...


P.:
Ello revela, más bien, el temor opuesto. A un rebrote de la inflación...

G.G.: Yo diría que lo más interesante es que las tasas de interés reales -de los bonos protegidos ante inflación- también subieron. Medio punto anual en el plazo de 10 años. De 1,5% a 2%. Es muy claro, además, que, en última instancia, las expectativas de suba de precios también están ancladas en una percepción más vibrante sobre la marcha futura de la economía norteamericana...


P.:
¿No reflejan, como se dice, una respuesta a las inquietudes que genera un déficit fiscal desbocado?

G.G.: Para nada. No se confunda. No hay cambios en el escenario fiscal hoy que la tasa de 10 años orilla 4,5% y la gente se deshace de los bonos del Tesoro con urgencia, respecto de mediados de junio, cuando los bonos subían sin pausa y la tasa llegó a ubicarse en 3,10%.


P.:
La economía aceleró su ritmo ya en el segundo trimestre. Pero lo hizo de la mano de un aumento astronómico en el gasto de defensa. Un salto de 44% no es repetible. ¿No habría que relativizar su incidencia?

G.G.: Aun así, hay dos renglones del informe del PBI que son importantes. Uno es que, si bien la economía creció 2,4%, la demanda final lo hizo a 3,2%.


P.:
Los inventarios explican la diferencia...

G.G.: Hubo una masiva digestión de stocks. Las compañías van a tener que reponer inventarios en este trimestre, y estamos hablando de una cifra incremental cercana a un punto del producto.


P.: Entiendo.

G.G.: Segundo y más relevante, el comportamiento de la inversión fija.


P.:
Creció más de 6%.

G.G.:Y, sobre todo, avanzó en la totalidad de sus renglones. Inclusive la inversión en estructuras arrojó un saldo positivo (por primera vez desde el cuarto trimestre de 2000). Se puede pensar -de la mano de un contexto de condiciones financieras mucho más favorables- en un punto de giro en las decisiones de inversión de las empresas hacia posiciones más constructivas...

P.: Una golondrina no hace el verano.

G.G.: Mírelo así: no hay verano sin golondrinas. Ahora, por lo menos, usted cuenta con una.


P.:
Me queda claro que los bonos se destruyan ante la percepción de una economía que sale de un pozo de magra actividad, pero ¿por qué la Bolsa no reacciona?

G.G.: La Bolsa se anticipa. Desde el 12 de marzo, las acciones han avanzado entre 22% (S&P 500 y Dow Jones) y 35% (NASDAQ). Mucho antes de que ningún indicador trajese las señales propicias que hoy estamos recibiendo.


P.:
Bajo esa misma lógica, la tibieza que hoy muestra la Bolsa no habla de tiempos mejores...

G.G.: Desde el punto de vista del inversor, ése es el tema. Sabemos que el tercer trimestre será más robusto que el segundo por la sencilla razón de que la rebaja de impuestos entra plenamente en vigencia. Hay un aumento considerable en el ingreso disponible del consumidor y alcanza con que se gaste una tajada para darle más fuerza a la reactivación que ya está en curso...


P.:
Y sin embargo, Wall Street titubea...

G.G.: Esta semana cerramos el ciclo de balances corporativos. Con Cisco y Gillette. No me sorprende que el mercado eluda tomar definiciones más fuertes en circunstancias de riesgo. Pero agosto tendría que proveer el tiempo del «test» definitivo. Si el espíritu «bullish» (alcista) se mantiene, deberíamos asistir a un nuevo avance de las acciones de la mano de indicadores económicos favorables y ayudados por la típica reducción estacional de la liquidez.


P.:
La alta valuación de las acciones no será un obstáculo...

G.G.: Me parece que el principal escollo es la destrucción que opera en el mercado de bonos. Creo que la Bolsa necesita que las tasas largas establezcan un «techo» que resulte confiable. Que los bonos detengan su caída libre y recuperen con determinación una parte de lo perdido.


P.:
Y lo ve factible...

G.G.: Sí. Perfectamente.

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