El dólar se vendió ayer en las casas de cambio a $ 3,10 para la compra y $ 3,15 para la venta, lo que implica que cayó dos centavos (0,6%) y en la semana ya perdió 1,20%. Pero, detrás de estas pizarras, se mueve otro mercado más activo: el de las mesas de dinero. Allí el dólar terminó a $ 3,13 en el poscierre y lo vendían desde hoy hasta el lunes a $ 3,135, en una clara señal de que los operadores no apuestan a la recuperación de la divisa, por lo menos en el cortísimo plazo.
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Paralelamente, las tasas de interés a 30 días comenzaron a subir selectivamente en los bancos. Quienes ajustaron sus rendimientos pagaban ayer hasta 22% anual por plazos fijos a un mes, cuando hace menos de una semana les ofrecían a los ahorristas 19% anual. Hoy el rango de tasas a 30 días está entre 18% y 23% anual.
En el mercado de cheques también se notó que los pesos se encarecieron. Los documentos de primera línea se descontaban a una tasa de 40% anual (pocos privilegiados conseguían pagar 35% anual), que equivale a 3,33% mensual. Cabe aclarar que el cheque tiene un impuesto de 1,2%. La segunda línea, en cambio, no conseguía financiación y los pocos que la lograban debían aceptar un descuento en cheques de 6% mensual.
Los bancos, a su vez, se tornaron más cautos y si el crédito que había en el mercado hasta hoy era escaso, ahora directamente tiende a desaparecer, porque las entidades están con la guardia en alta por la redolarización de los depósitos. «Tenemos mucha liquidez -explicaba un banquero-pero les tememos a los jueces.» El hombre señalaba que puede haber un fuerte ataque a la liquidez debido a los futuros fallos de los jueces, que enviarán a los ahorristas a buscar la otra mitad no cobrada de los juicios de amparos. «Mañana se me cae un ahorrista con los CEDRO y la orden del juez me pide que le dé dólares o pesos al tipo de cambio del mercado. Y se los tengo que dar. Pero si vienen todos juntos, no hay liquidez que alcance para pagarles», indicó.
Si bien la primera causa que reconoce en estos días la baja del dólar es la suba de tasas, están incidiendo a pleno todas las restricciones que le puso el Banco Central al mercado para que no compren dólares. «No hay casi importaciones, nadie puede pagar al exterior y el que puede tiene limitaciones del Banco Central, no hay fuga de divisas porque los particulares no tienen rentas como para comprar dólares. La lista de causas para no comprar la divisa es larga e importante», explicó un operador.
En la City, esta falta de motivaciones para comprar dólares se demuestra en la ausencia de colas frente a las casas de cambio y los bancos.
Los exportadores liquidaron ayer u$s 6,6 millones, y bancos importadores y empresas le compraron al Banco Central en el mercado mayorista u$s 5,4 millones. El resultado fue que el Central incorporó a las reservas u$s 1,2 millón.
En tanto, la Bolsa sigue presionada a la baja por la caída de los papeles de los bancos. Desde el fallo de la redolarización, hace una semana, las acciones de las entidades cayeron entre 30% y 40%, lo que hizo ceder al Merval en ese lapso 7% promedio. Ayer, el índice de las acciones líderes perdió 0,51% y terminó en 554,78 puntos.
En tanto, los balances negativos que están llegando a la Bolsa de Comercio también inciden en el ánimo de los inversores. Por caso, ayer los papeles de Pérez Companc bajaron 3,43% cuando se supo que perdió casi $ 1.200 millones. PeCom Energía, controlada por la petrolera, perdió 7,08%. La falta de entusiasmo se vio en el escaso volumen de negocios: $ 26,7 millones.
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