Otro lunes de gris a negro, que involucró a los mercados bursátiles en general y con reflejo en el ámbito local a través de los dos indicadores: contracción de negocios a un mínimo de estos tiempos.
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Y declive de cotizaciones que instaló al Merval en zona de 1.667 puntos de mínima, alejándose más de la frontera superior, con un máximo de 1.696 y un cierre que suavizó los mínimos, para quedar con 1.673 puntos y un declinar de 1,3 por ciento sobre los cierres del viernes. En el exterior, las aguas bajaban turbias, acusando más de 2 por ciento de caída en el Bovespa y con un frío de nieve en el Dow, en merma de 0,6.
Vale la referencia, para saber que se trató de una fecha complicada en casi todos los mercados de riesgo.
Acaso por la nueva inquietud, sobre lo que se estaría tramando sobre Irán, o bien por las primeras jugadas del titular de la Fed. Una fecha que se mostró netamente contraria a la inversión.
• La estrechez
Una de las manifestaciones más salientes del día pasó por la extrema contracción del volumen operado. En las acciones, acostumbradas a marcha normal de unos $ 50 millones hacia arriba, solamente se reunieron $ 38 millones de efectivo. Y esto le hizo retroceder en la franja que ocupa sobre los totales generales: apenas 4% es lo que cubrieron los títulos privados.
Desarrollo que se hizo tan lento como fastidioso, con enormes lunares de actividad y -para colmo- viendo que el único camino era la baja. Así y todo, con tanta estrechez, no existió base mínima para asimilación suficiente y pagando las cotizaciones por la ausencia compradora en toda la línea. Colorín y Fiplasto, dos que enviaron los trimestrales, fueron cabeza de mejoras con buen resultado. Mientras Tenaris era fuerte carta negativa en el ponderado, con rebaje de casi 4 por ciento.
Mal arranque, extendido, con un pronóstico poco entusiasta en la semana.
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