Ricardo López Murphy tiene pensado anunciar, entre el martes y el miércoles de la semana que viene, un paquete de medidas que terminó de diseñar, en el trazo grueso, anoche en una cena que mantuvo en Olivos con Fernando de la Rúa y Chrystian Colombo. Hasta esa fecha (se presume que intentará huir del martes, que este mes cae en 13) el nuevo ministro de Economía tendrá en vilo a todo el gabinete, que se declaró en las últimas horas en estado de emergencia y espera. Un primer resumen de las medidas indica que no habrá nuevos recortes de salarios estatales, no habrá suba de impuestos y tampoco se avanzará en la privatización del Banco Nación. También se anunciará una reforma del gabinete que por lo menos eliminará la cartera de Desarrollo Social. Graciela Fernández Meijide se alejará del elenco estable y el responsable de la nueva agencia, en nombre siempre del Frepaso, que retendrá ese partido, puede ser el ex cavallista Marcos Makón.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La razón es que ese paquete de medidas irá acompañado de una zaranda de los cargos en el organigrama estatal, del cual se caerá más de uno. El primero, o la primera, es Fernández Meijide, cuyo ministerio será cambiado por la prometida agencia estatal de reparto de dádivas a los más pobres. En esta movida es donde además el radicalismo del gobierno quiere someter al Frepaso a una prueba terminal de amor: para que la alianza de gobierno se mantenga en su actual fórmula, el Frepaso debe adherir a ese programa de López Murphy pero además llevarse a Meijide a la casa. Es de ustedes, les dice De la Rúa a sus socios, como es de ustedes la política social que critican. Cambien a Graciela y terminen de subirse al gobierno de una buena vez.
La cena de anoche fue en realidad otro round de una larga jornada durante la cual el trío De la Rúa-Colombo-López Murphy acordó un programa mínimo para negociar apoyos internos.
El ministro de Economía había llegado a esa mesa con varias preocupaciones. Primero, que era efectivamente cierto que la herencia recibida de José Luis Machinea es más grave de lo que se pensaba. Pasó -recordó el ministro-gastos de diciembre a marzo y eso le hacía la situación explosiva este mes. Era algo que el Presidente y el jefe de Gabinete ya sabían porque esa situación había disparado la renuncia de Machinea. «Pero no vamos a sobreactuar esa herencia», masticó López Murphy, «este gobierno ha pagado caras las sobreactuaciones», sintetizó. Colombo -hombre con capacidad de síntesis-diagnosticó que el problema es encontrar un equilibro entre el déficit interno y el déficit externo. Algo así como que se puede enfrentar la pelea con las dificultades económicas, si antes se encuentra un acuerdo político dentro del gobierno. López Murphy entendió y le volvió a pedir a De la Rúa el apoyo para las medidas que tiene en preparación. Con una carpetita de nombres (ver nota en pág. 6) el ministro repasó qué tarea le iba a confiar a cada uno, algo que casi iba resultando un plan de gobierno. «Para esto hace falta oxígeno político pero de la gente nuestra», advirtió López Murphy. De la Rúa le pidió una minuta sobre qué podía salir a ofrecer para negociar, por ejemplo, con el Frepaso. Respuesta rápida: «No se van a bajar sueldos, no se van a subir impuestos». «No basta...», musitó uno. «El Banco Nación no se toca», admitió el ministro. «Por ahí vamos», cerró el Presidente.
Negociación
Entre ayer y el martes 13 -a no ser que la presión de la platea obligue a acelerarlos-el gobierno negociará con sus socios el aire necesario para las medidas que articulen el plan López Murphy. La primera etapa de esa negociación es con el Frepaso a través de dos delegados: Federico Storani y Patricia Bullrich. El primero tiene que hacer rodar la cabeza de Meijide, a cambio de lo cual De la Rúa le cederá al delegado de Chacho Alvarez - Ricardo Mitre-la Secretaría General de la Presidencia. Bullrich, por su lado, está a cargo de la ingeniería de la nueva agencia de reparto de dádivas, que irá para un frepasista como Makón pero con un diseño controlado por los radicales (a estos efectos Bullrich funciona como una radical).
La primera respuesta del Frepaso fue ayer un «wait and see» que pareció una escena de «Esperando a López Murphy», el drama que interpreta todo el gobierno ante la opinión pública. «Veamos qué propone», le aconsejó Alvarez a Darío Alessandro, ayer a mediodía, cuando compartieron un café en la sede del Frepaso para hablar sobre el destino de la negociación por el «Turco» Mitre. Este personaje es prenda de un juego de pícaros. Lo propuso Chacho en lugar de Alessandro para suceder a Horacio Jaunarena. Lo vetaron por falta de méritos pero el Frepaso insistió. «No podemos sacar a Darío y empeorar la situación en el bloque», le explicaron a De la Rúa.
La respuesta frepasista al veto ayer fue: «El nombre es Mitre, si le gusta que lo nombre; si no, que ponga a quien quiera, que no se lo vamos a reprochar, en todo caso es su derecho» (palabra de Alessandro). Ahora deben transar el canje Meijide-Makón y así Mitre tendrá una nueva chance en el prometido acuerdo más amplio con el Frepaso. En lo que no tienen respuesta es en qué ocurrirá si Mitre es citado por la Justicia para que explique las designaciones de personal que hizo con Chacho en enero del año pasado a pedido de senadores peronistas, que algún fiscal puede creer que esconden favores dentro de la ley a cambio de leyes, por caso, la de reforma laboral. Meijide reaccionó temprano ante estas noticias, atándose a la bandera de la caja. «No va a haber recortes en áreas sociales», amagó buscando aliados. Pero en un breve diálogo con este diario, desde la residencia de Olivos, De la Rúa confirmó la eliminación del Ministerio de Acción Social y la fusión de sus oficinas con la de Salud. Las tareas específicas de ayuda a los más pobres serán asumidas por la agencia gubernamental que concentrará todos los planes de ayuda hoy dispersos entre los ministerios.
En la nueva estructura ministerial se insiste que tendrá un lugar gravitante la abogada Estela Luna, hoy a cargo de la dirección que administra las pensiones graciables en la cartera de Meijide. Es una delarruista que trascendió como agitadora de la causa de los jubilados en el programa de radio que siempre ha tenido De la Rúa los sábados por la tarde. Se hizo conocida en el último tiempo, porque les ha peleado a los legisladores nacionales, y con éxito, el control de las pensiones que concedía el Congreso y que ahora se ha apropiado el Poder Ejecutivo usando una ley que data de la época de Juan Perón.
Entre los cambios ha perdido peso el regreso de Nicolás Gallo como nuevo titular de Infraestructura. «López Murphy es el ministro de Infraestructura», le aclaró a este diario De la Rúa para desalentar las noticias sobre ese regreso.
Dejá tu comentario