20 de junio 2007 - 00:00

Energía: el tiempo juega en contra

En las últimas semanas, ha habido un claro punto de inflexión que muestra a las claras el deterioro que viene sufriendo la infraestructura del país. Los primeros fríos han dejado al descubierto los problemas que existen hoy con la energía, tanto en gas como en electricidad. También hubo problemas con el transporte urbano, tanto en trenes como en subtes, así como con el transporte aéreo.

  • Oferta estancada

  • El aumento en la demanda de energía ha chocado con una oferta que todavía se mantiene en los niveles de 2000. Ya parecen haberse acabado las reservas de electricidad, y el sistema está utilizando prácticamente 100% de la capacidad instalada para abastecer la demanda en los días pico. Además, todo indica que la situación será más compleja en los años venideros, ya que la demanda seguirá creciendo mientras que la oferta no.

    La necesidad de buscar medidas que mejoren la infraestructura es cada vez más urgente. Al mismo tiempo, hay que ser realista y saber de antemano que cualquier solución razonable que aumente la oferta llevará un par de años hasta que pueda ser implementada.

    La solución al menos debería incluir una visión respecto de cuáles van a ser los roles del sector público y del sector privado en las inversiones en infraestructura, especialmente en el sector energético, y cuáles serán los incentivos de mediano y largo plazo que se le pueden ofrecer al sector privado para que las lleve adelante.

    Hoy no existe una visión de política económica respecto de ninguno de estos temas, y desgraciadamente el tiempo juega en contra. Cualquier solución tendrá que considerar la utilizaciónde mecanismos de precios para restringir la demanda, especialmente al comienzo, en un contexto en que la oferta de energía esencialmente está dada.

  • Posibilidad

    Es muy probable que se mantengan las actuales reglas de juego hasta las elecciones de octubre y que el Estado intente y probablemente mantenga un importante rol en las decisiones de inversión. Los recientes eventos abren la posibilidad de que se modifiquen las políticas actuales, aunque lo más probable es que el gobierno actúe muy lentamente y sólo gradualmente cambie las reglas de juego, básicamente en respuesta a un mayor deterioro en la provisión de los servicios. En el interín, seguramente se perderá un punto de crecimiento anual y se seguirán posponiendo inversiones en proyectos industriales.
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