Es difícil encontrar las segundas marcas
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Leches como Fortuna o Armonía que podían encontrarse con facilidad, dejaron de verse en las góndolas. Lo mismo que sucedió con aceites como Patito o Marolio, o con los artículos de limpieza Querubín o las marcas propias de supermercados.
«Creo que se trata de un problema coyuntural derivado principalmente del desabastecimiento. De hecho, falta mercadería de las dos puntas: la leche más barata y la salsa tabasco más cara, por ejemplo», agregó.
La diferencia de precio entre los productos de marcas líderes y los más baratos llega en algunos casos hasta a 20%. «Y que un artículo sea más económico no significa necesariamente que sea de menor calidad. Por lo general, los más baratos son elaborados por las mismas empresas», dijo Ana María Luro, titular de ADELCO a este diario. Esa entidad difunde mensualmente la evolución de precios de una canasta de marcas líderes y otra barata. Y en estos meses, han notado que los precios se fueron aproximando.
En el último informe que corresponde a precios de abril la canasta «cara» de ADELCO costó $ 148, mientras que la «barata» fue de $ 119,56.
Durante la crisis, después de 2001, 85% de los argentinos optaron por comprar segundas marcas, según un estudio de AC Nielsen. Esos artículos que llegaron a ocupar casi 25% de la oferta, hoy no llegan a 15%, en los puntos donde pueden conseguirse.
Pero la desaparición de las segundas marcas de los comercios no tiene sólo que ver con modificaciones del consumo, también depende de decisiones de las empresas.
Miguel Calvete, representante de los autoservicios de residentes chinos en el país, explicó a Ambito Financiero que «las compañías retiran en algunas ocasiones las segundas marcas por decisión propia. Muchas veces tiene que ver con la rentabilidad ya que se trata de las mismas industrias que producen ambas».
El dirigente aseguró que la tendencia se observa principalmente en lácteos, gaseosas, tomatados y fideos. Y que deriva de un problema de concentración «ya que 20 empresas manejan el mercado y sus decisiones afectan a todo el conjunto de los consumidores».
Un punto que señalan los comerciantes es el vinculado a los acuerdos de precios.Cuando el gobierno firmó en los últimos cuatro años pactos con las industrias para mantener fijos los valores de algunos artículos de consumo masivo, las grandes compañías ofrecieron los de segundas marcas.
Como pasa actualmente con los 13 cortes de carne populares que tienen precio oficial, sucede con los productos de segundas marcas alcanzados por los acuerdos. El stock con precios bajos es muy reducido porque la diferencia del valor es muy grande con respecto a los productos de precio libre.




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