Varias de las plazas más importantes del mundo (Japón, Londres, Zurich, etc. y desde ya la norteamericana) dieron a sus integrantes una jornada de descanso para lo que de otra manera hubiera sido el primer día hábil del año. Esto nos enfrenta a dos problemas al momento de intentar analizar lo que ocurrió ayer: por un lado, la poca " representatividad" en el movimiento de cualesquiera de las bolsas que sí estuvieron abiertas; y por otro (el que más nos afecta en esta columna), la imposibilidad de efectuar inferencias respecto de las acciones norteamericanas basándonos en las oscilaciones de los certificados y títulos con cotización internacional. Lo más prudente entonces es no entrar a especular con lo que "pudiera haber sido" o lo que "podrá ser", callarnos en este sentido y revisar un poco más algo de lo ocurrido durante el año que acabamos de dejar atrás. Tal vez, lo más interesante de los últimos 30 días (hablando bursátilmente) es que en apenas cinco ruedas se borró de un plumazo no sólo lo ganado durante diciembre, sino que esto dio como resultado que por primera vez desde 2002 el Promedio Industrial cerrara un año del lado perdedor, y todo ello con el volumen más bajo en algo así como 52 semanas. Si no hizo falta "mucha fuerza" para derrumbar al mercado, se podría suponer que fue porque "estaba débil". Y la verdad es que estuvo "tan débil" que de no ser por las ganancias registradas en noviembre o en julio (sin dudas, el mejor mes del año), hoy podríamos estar hablando de un "bear market" para las acciones. Lo curioso de todo esto es que si bien no podemos hablar de euforia, tampoco podemos hablar de un mercado deprimido, ya que a pesar de todas las marchas y contramarchas, el Dow sigue estando a un tris (9%) del récord histórico de los 11.722,98 puntos que marcó el 14 de junio de 2000. Nos queda entonces el mote que hemos usado tantas veces en estos meses, de un mercado "chato", tan chato que ésta es la cuarta vez en la historia (1902/11/26) que el Promedio Industrial cierra con una variación inferior a +/-1%. En este escenario, la conclusión más evidente es que el número de los que ganaron dinero con las acciones fue sensiblemente menor que lo "normal", lo que significa que: a) o se retirarán del juego, o b) volverán buscando venganza. Como sea, 2006 apunta a ser muy diferente de 2005.
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