28 de noviembre 2000 - 00:00

Escasea el crédito en la economía norteamericana

Washington (Bloomberg) - La economía de los Estados Unidos se está topando con otro embate imprevisto en el camino al tan añorado «aterrizaje suave» que las autoridades tratan de concertar: se está haciendo más difícil conseguir crédito.

La escasez de crédito va en aumento. La diferencia entre los rendimientos de los bonos basura y los pagarés del Tesoro a 10 años -indicador clave de la disponibilidad del crédito para los negocios-se ha ensanchado a 8,65 puntos porcentuales este mes, de 5,64 puntos porcentuales en noviembre de 1999, según estadísticas de Standard & Poor's.

«Los vientos de proa para el sector patronal están aumentando, lo que implica que la desaceleración económica se intensificará en los meses venideros», dijo la firma de pronósticos financieros Bank Credit Analyst Research Group en un análisis emitido la semana pasada.

El capital de riesgo también se ha vuelto más difícil de conseguir.
Y la merma de los precios accionarios -empezando por una caída de más de 30 por ciento este año en el Indice Compuesto NASDAQ a causa de la decepción de los inversores con la rentabilidad potencial de las compañías de alta tecnología-ha reducido el fondo de capital disponible para la financiación empresarial.

Mientras, el último sondeo de la reserva Federal (Fed) entre ejecutivos de crédito muestra que el número de bancos que fijan normas más estrictas para los préstamos comerciales aumentó en un tercio durante los tres últimos meses, y más de la mitad esperan que los términos de los préstamos sean endurecidos aun más en 2001.

La creciente renuencia de los bancos a financiar prestatarios de calificación inferior, ha producido «una leve crisis de crédito» que «adelantará la reducción del crecimiento» en los sectores que más dependen del crédito, dijo Richard Berner, economista de Morgan Stanley Dean Witter.

Recuerdos

Algunos dicen que estos indicios de contracción les hacen recordar la crisis de crédito de 1989 a 1992. Los bancos redujeron sus préstamos a los negocios 23% durante esos años. Las firmas pequeñas llevaron la peor parte. La crisis de crédito ahondó la recesión de 1990 y 1991.

Aunque la disminución crediticia actual no es tan grave, ciertos sectores temen que podría entorpecer la capacidad de la Fed, el Banco Central de Estados Unidos, para producir un «aterrizaje suave», o sea, reducir la amenaza de la inflación sin que la economía caiga en una recesión.

John Makin
, economista del centro de estudios socioeconómicos American Enterprise Institute que ya da por sentado que la economía norteamericana se encamina a un decaimiento acentuado, predice que ésta será «complicada por una contracción del crédito». Dice que la escasez del crédito «ya está en camino».

Sin embargo, hay analistas bancarios que afirman que esta vez las cosas son bien diferentes.
La crisis de 1989 fue secuela de un período de caos financiero: la mayoría de las cajas de ahorros de Estados Unidos habían quebrado. Había un gran exceso de oferta en el mercado de bienes raíces. El sistema bancario del país estaba endeble.

En cambio, esta vez la economía funciona normalmente y las instituciones financieras de los Estados Unidos generalmente están sanas. La economía se sigue expandiendo, aunque el ritmo anual de crecimiento de 2,7% calculado inicialmente para el tercer trimestre es como la mitad del índice de 5,7 % del segundo. Y la inflación está relativamente baja.

Además, la disminución del crédito se ha limitado hasta la fecha a un puñado de sectores -primordialmente en las empresas de alta tecnología-que han resultado incapaces de cumplir sus promesas de altos índices de rentabilidad y, en ciertos casos, de pagar sus préstamos anteriores.

Tampoco se ha afectado materialmente el crédito al consumidor. Las estadísticas de movimiento de capitales de la Reserva Federal muestran que los volúmenes de préstamos familiares y de nuevas hipotecas siguen creciendo rápidamente.

Para los directores de la Fed, la disminución del crédito es una consecuencia natural de una economía en desaceleración, y un factor bienvenido que ayuda a frenar la economía a una velocidad menos riesgosa y evitar que los bancos hagan préstamos demasiado azarosos.

Aunque los rectores del Banco Central no han hecho nada para obligar a los bancos a ser más selectivos en sus préstamos, el presidente de la Fed,
Alan Greenspan, viene advirtiendo desde hace meses que algunas instituciones se estaban volviendo demasiado descuidadas y necesitaban endurecer sus normas crediticias.

«Creo que se ha vuelto más difícil conseguir crédito (y) pienso que en ciertas formas eso es apropiado», dijo
Gary Stern, presidente de la sucursal de Miniápolis del Banco de la Reserva Federal.

Diane Swonk, economista jefa en Bank One Corp. en Chicago, dijo que los bancos aflojaron sus normas de crédito dos años atrás como respuesta al colapso económico asiático y que necesitaban volver a ser estrictos. Dijo que de entonces acá, conseguir crédito se ha vuelto «demasiado fácil, sencillamente».

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