9 de enero 2001 - 00:00

Escribanos adelantaron firmas para eludirpolémico método

Hoy, en Casa de Gobierno se evaluará lo que fue el primer día de vigencia del controvertido «cheque cancelatorio». A la reunión fueron convocados representantes del Ministerio de Economía, del Banco Central, del Ministerio de Justicia, de la AFIP y del Ministerio de Justicia.

Allí también se intentará romper el cerrojo que impone la ley antievasión, que impide la flexibilización de un sistema que ya en el propio gobierno comienza a ser considerado un «engendro jurídico».

Lo malo del caso, se dice, es que «la ley es tan estricta que deja muy poco lugar a la interpretación a través de la reglamentación». Lo cierto es que a nivel oficial se tratará de flexibilizar el uso del polémico medio de pago.

Mientras los funcionarios tratan de «desfacer el entuerto» que ellos mismos crearon, en el «país real» la vigencia del cheque cancelatorio sólo provocó parálisis, disgustos, dudas e inconvenientes.

«Ayer casi no se realizaron cierres de operaciones inmobiliarias: las que pudimos adelantar, las hicimos la semana pasada; las que no, se pospusieron hasta la semana que viene o hasta que esté más claro el sistema»,
dijo a este diario Francisco Rocca, vicepresidente del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires. «De todos modos, en el Colegio regis-tramos decenas de llamados telefónicos pidiendo aclaraciones y asesoramiento.»

El profesional dijo el cheque cancelatorio «complica y encarece innecesariamente las compraventas, además de quitarle valor a la moneda por importes superiores a u$s 10.000. Es que no tiene resultados prácticos: todos los meses los escribanos estamos obligados a informar al Estado las operaciones que hacemos, el número de CUIT/CUIL de los involucrados en las mismas, los montos... No vemos el sentido de crear este instrumento que además impone un costo adicional a las partes».

Rocca dijo que lo que en un inicio iba a ser un buen instrumento para evitar el transporte de grandes sumas de dinero, «al hacerlo de uso obligatorio lo han convertido en una pesadilla. ¿Qué va a pasar, por ejemplo, con las operaciones 'calzadas', o en las que se cancelan embargos? ¿Qué sucederá cuando el escribano deba retenerle al vendedor el importe correspondiente a impuestos o servicios impagos? ¿El vendedor deberá llevar el efectivo para eso? ¿Y si el importe supera los u$s 10.000, también él deberá comprar un cheque cancelatorio?».

Mayor costo

El costo de las operaciones se incrementará por el uso de ese medio, pero también por honorarios notariales: cuando se pague con cheque el escribano deberá dejar constancia en la escritura que no se ha completado el pago del precio, por lo que el comprador no se llevará ni la escritura ni la llave del bien.

Una vez acreditado el cheque, el escribano deberá realizar una nueva escritura «de recibo», cuyo costo arranca en los
u$s 300. El importe representa cerca de 1% de un departamento de un ambiente en la Capital Federal, pero podría llegar a ser 10% de un terreno que costara u$s 3.000.

«La obligación de los bancos, de esperar 48 horas para evaluar si quien compra el cheque cancelatorio es quien dice ser, y otras 72 horas para verificar si el cheque depositado está correcto, no ha sido robado y el depositante también cumple con los requisitos de la ley. Mientras todo esto sucede, ambas partes están en una especie de limbo en el que no se sabe quién es el dueño del bien, si la plata está y quién la tiene»
, dice Rocca. «Todo muy preocupante y malo para la reactivación.»

Del otro lado del mostrador, Fabián Orué, vicepresidente a cargo de productos transaccionales del Citibank, dice que su entidad «tiene voluntad de participar en el sistema, pero lo haremos a partir de que se aclare la operatoria, lo que estimamos sucederá a partir de la semana próxima».

El banquero dijo que por cuestiones operativas no estaban en condiciones de comenzar a vender el cheque cancelatorio:
«Hay algunos horarios en el procesamiento de la información con el Banco Central que aún no han sido definidos, pero confiamos que no demorará en suceder». Orué dijo que, de todos modos, «ayer no se produjeron consultas de clientes ni operaciones que pudieran implicar el uso de cheques cancelatorios. Parecería que todo el mundo se hubiera llamado a una pausa hasta que se esclarezcan algunos aspectos instrumentales de la norma».

Al efecto cheque que detuvo ayer buena parte de la economía, es justo decirlo, también debe haber contribuido la época del año, en la que tradicionalmente no se con-cretan demasiadas operaciones de compraventa de bienes durables.

«Que se haya puesto en marcha en enero es positivo en algún sentido; nos permitirá a todos ponernos prácticos en el sistema de manera gradual, por ser una época de poco movimiento»
, dice Orué.

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