Escribanos adelantaron firmas para eludirpolémico método
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«Ayer casi no se realizaron cierres de operaciones inmobiliarias: las que pudimos adelantar, las hicimos la semana pasada; las que no, se pospusieron hasta la semana que viene o hasta que esté más claro el sistema», dijo a este diario Francisco Rocca, vicepresidente del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires. «De todos modos, en el Colegio regis-tramos decenas de llamados telefónicos pidiendo aclaraciones y asesoramiento.»
Mayor costo
El costo de las operaciones se incrementará por el uso de ese medio, pero también por honorarios notariales: cuando se pague con cheque el escribano deberá dejar constancia en la escritura que no se ha completado el pago del precio, por lo que el comprador no se llevará ni la escritura ni la llave del bien.
Una vez acreditado el cheque, el escribano deberá realizar una nueva escritura «de recibo», cuyo costo arranca en los u$s 300. El importe representa cerca de 1% de un departamento de un ambiente en la Capital Federal, pero podría llegar a ser 10% de un terreno que costara u$s 3.000.
«La obligación de los bancos, de esperar 48 horas para evaluar si quien compra el cheque cancelatorio es quien dice ser, y otras 72 horas para verificar si el cheque depositado está correcto, no ha sido robado y el depositante también cumple con los requisitos de la ley. Mientras todo esto sucede, ambas partes están en una especie de limbo en el que no se sabe quién es el dueño del bien, si la plata está y quién la tiene», dice Rocca. «Todo muy preocupante y malo para la reactivación.»
Del otro lado del mostrador, Fabián Orué, vicepresidente a cargo de productos transaccionales del Citibank, dice que su entidad «tiene voluntad de participar en el sistema, pero lo haremos a partir de que se aclare la operatoria, lo que estimamos sucederá a partir de la semana próxima».
El banquero dijo que por cuestiones operativas no estaban en condiciones de comenzar a vender el cheque cancelatorio: «Hay algunos horarios en el procesamiento de la información con el Banco Central que aún no han sido definidos, pero confiamos que no demorará en suceder». Orué dijo que, de todos modos, «ayer no se produjeron consultas de clientes ni operaciones que pudieran implicar el uso de cheques cancelatorios. Parecería que todo el mundo se hubiera llamado a una pausa hasta que se esclarezcan algunos aspectos instrumentales de la norma».
Al efecto cheque que detuvo ayer buena parte de la economía, es justo decirlo, también debe haber contribuido la época del año, en la que tradicionalmente no se con-cretan demasiadas operaciones de compraventa de bienes durables.
«Que se haya puesto en marcha en enero es positivo en algún sentido; nos permitirá a todos ponernos prácticos en el sistema de manera gradual, por ser una época de poco movimiento», dice Orué.


