21 de febrero 2008 - 00:00

Esperable: Kirchner al PJ sin ir a urnas

Como ya es costumbre en el operativo clamor kirchnerista para «normalizar» el PJ, Néstor Kirchner le ofreció ayer al ex gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann liderar la lista de congresales nacionales por esa provincia.
Como ya es costumbre en el operativo clamor kirchnerista para «normalizar» el PJ, Néstor Kirchner le ofreció ayer al ex gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann liderar la lista de congresales nacionales por esa provincia.
El único dirigente que abiertamente había amagado con enfrentar a Néstor Kirchner en la interna del PJ se autoexcluyó de la competencia, con lo que despejó, casi totalmente, la proclamación del patagónico sin que siquiera sea necesaria una interna.

Sin tropa ni armado para una pulseada digna, De Narváez se bajó del ring. Era previsible: de arranque, su táctica consistió en pararse frente al patagónico, con ánimo de combate, pero con la certeza de que salvo un milagro, nunca llegaría a la instancia final.

Tuvieron, sin embargo, que mediar dos actores en el renunciamiento que Alberto Fernández calificó de «deserción»: Juan José Alvarez, operador mayor de De Narváez, y el gastronómico Luis Barrionuevo soplaron al oído del empresario la necesidad de desistir.

«De una paliza y un papelón -le dijeron- no hay retorno.» Lo demás fue simulacro: la mejor forma de vender la rendición de una guerra que nunca fue y de hacerlo antes de que, como se gestaba, haya una cita entre De Narváez y el ex presidente o alguno de sus operadores.

Allí andaba José Pampuro, todavía luciendo la medalla por la captura de Roberto Lavagna, ansioso también por colgarse otra por la dimisión de De Narváez. Hubo contactos informales, pero el empresario quiso evitar que su derrumbe se produzca luego de pasar por Puerto Madero.

En tanto, aun con reservas, De Narváez apostará a una construcción conjunta con Mauricio Macri, con aspiraciones de despliegue nacional y presencia en todas las provincias.Es, interpreta el empresario, su garantía de renovación de banca en 2009.

Ahora, con Ramón Puerta fuera de radar -aunque ya se comprometió a asistir al congreso de marzo-, los únicos que juguetean con una virtual competencia son Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Parece sólo un fraserío para llenar el vacío del PJ disidente.

Salvo que eso inesperadamente prospere, se concretará el plan original de Kirchner cuando ordenó asimilar a su espacio a la mayor cantidad de rivales y fichas sueltas. Desde Lavagna hasta Carlos Reutemann, pasando por el pampeano Rubén Marín y el cordobés José Manuel de la Sota.

  • Mano alzada

    Sin rivales enfrente, prosperará la táctica de Kirchner de convertir el congreso normalizador de marzo en prácticamente su proclamación. Será, claro, a mano alzada, sin disidencias y por abrumadora mayoría. Es decir: al mejor estilo santacruceño.

    Está en marcha, de hecho, la maquinaria para hacer una autoconvocatoria del congreso sin necesidad de desempolvar la mesa partidaria que sobrevivió al encuentro de Parque Norte en marzo de 2004. Esa mesa la preside Eduardo Camaño, imantado por la Casa Rosada.

    La intención, para evitar quejas legales, es que una abrumadora cantidad de congresales nacionales se declare en autoconvocatoria y en ese mismo congreso fije el cronograma para una interna que, casi con seguridad, ni será necesario poner en marcha.
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