¿Está la Argentina en "sojadependencia"?
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«Otro factor que es motivo de preocupación está vinculado a su importancia en la recaudación impositiva.Además de los aportes a los impuestos tradicionales como IVA y Ganancias, este sector está gravado con elevadas tasas de retenciones (23,5% en poroto y 20% en el aceite), lo que eleva su participación en dicho impuesto a casi 50%. Con estos números en mente, resulta interesante evaluar el efecto que hubiesen tenido hipotéticas caídas en el valor de producción (ya sea por menores precios o cantidades) sobre las exportaciones y la recaudación».
«Por caso, un Valor Bruto de la Producción 20% inferior (vale decir, similar al de 2002) hubiera reducido las exportaciones del año en curso en u$s 1.500 millones y la recaudación en $ 904 millones (sólo midiendo el efecto directo asociado a las retenciones y no la potencial caída en el resto de los impuestos o de las actividades conexas). Se trata de caídas que si bien son importantes, no parecen capaces per se de provocar un colapso de la economía local», indican Federico Muñoz y Martín Bengochea, quienes elaboraron el informe.
«Si bien la situación actual luce inusualmente excepcional, ello se debe fundamentalmente a que los precios se encontraban excesivamente deprimidos en los últimos años. Por caso, el precio trepó en octubre a un récord de cinco años, pero con un valor que es sólo 10% superior al nivel promedio registrado durante el período 1980/ 2003».
Tras recordar que «la Argentina es un player de peso en el mercado mundial de la soja. De acuerdo a datos de la USDA, la Argentina exportaría en la próxima campaña 11,6 millones de toneladas de porotos de soja -3° puesto detrás de EE.UU. y Brasil y 17% del total mundial-, 19,7 millones de harina -1° puesto y 41% del total- y 4,5 millones de toneladas de aceite (1° puesto y 47% del total). Es decir, somos muy competitivos y no podemos dejar de aprovechar la fortaleza que muestra actualmente la demanda. Ello no implica, sin embargo, que podamos olvidar que se trata de un mercado en el cual los precios -inevitablemente- variarán en forma significativa y afectarán nuestros ingresos».
El informe indica que «si bien la dependencia puede no lucir aún excesiva, no sería ilógico comenzar a pensar en mecanismos anticíclicos que aseguren que ni la oferta de dólares ni nuestras cuentas fiscales deban moverse en el futuro al compás del clima o del humor del mercado de la soja (por ejemplo, casi todos los países dependientes de un commodity poseen fondos fiscales para amortiguar los ciclos)».




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