Victorias como la de la víspera -si se considera como «victoria» el evitar nuevas bajas- resultan de dudosos efectos: cuando la estabilidad de la plaza se consigue a expensas de una seria contracción de las proporciones del mercado. Dos fechas consecutivas de rebotes muy limitados -ayer, solamente 0,11% en el índice- y teniendo que rebajar escalones de órdenes, como de a unos veinte millones de pesos efectivos por cada una. El Merval «25» había sufrido una recaída a mínimos de 1.243 puntos (cerca de 20 puntos menos que el cierre previo) y el cierre de ventas permitió repuntarlo a 1.267 de máximo, para clausurar por debajo y en los 1.263. Casi un tránsito en blanco, neutro, pero utilizando el recurso defensivo extremo de restar partidos en oferta al percibirse una aguda faltante de demanda y que imprime un sello a la complicada semana.
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Del global realizado, detrayendo certificados, quedaron no más de $ 42 millones efectivos para acciones: nada menos que una real «media máquina», respecto de lo que se reunía hace escasas ruedas atrás.
Los extremos individuales estuvieron en Polledo -3% de aumento- y la baja más notoria, en quien es símbolo de estos días: Alpargatas, con otro 2%. Quedó en superficie la notable parálisis de órdenes tomadoras, por encima de lo demás.
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