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En su informe semanal señalaque la deflación del mes pasado se debe principalmente, «a la apreciación del peso frente al dólar que se registró en abril (6%); así como también, a las ofertas lanzadas por los supermercados».
«En la actualidad existen varios argumentos que permiten afirmar que estaríamos ante un fenómeno pasajero», explica el informe. Uno de los motivos es la «deliberada política del Banco Central en ponerle un piso a la caída del tipo de cambio» y esto hace que exista emisión de dinero tanto para absorber desde la autoridad monetaria la sobreoferta de dólares, como para ir rescatando las cuasi monedas.
Además advierten que «la demanda interna permanece débil en la actualidad, pero existirían indicios de una mejora del nivel de actividad en lo que resta del año, lo que revertiría el amesetamiento que vemos en la actualidad».
Más adelante, el informe indica que «los posibles factores desequilibrantes de la inflación se encuentran en la dirección en que marchen la política fiscal y monetaria, así como en el potencial reajuste de tarifas».
El informe descarta un ajustede salarios y un recalentamiento de la actividad como amenazas inflacionarias en el corto plazo.
Sobre la emisión de dinero la Fundación Capital opina que «es difícil que se verifique en el resto del año emisión monetaria para asistir al sistema financiero, aunque es altamente factible que el presente superávit de caja fiscal se transforme en la segunda mitad del año en déficit fiscal (muy acotado), provocando así una posible expansión monetaria con impacto inflacionario».
El escenario que ven los técnicos de esta entidad es «una evolución de la inflación reducida (de entre 10% y 15%) para todo el presente año. A su vez, el reajuste tarifario estaría en stand-by por aproximadamente un período de 90 días, aunque podría implementarse el último trimestre del año actual».
Más adelante observa que en «el frente fiscal continúa sin resolverse el cómo y cuándo de la reestructuración de deuda pública».
«Cuando ésta se efectúe, la necesidad de superávit primario será mayor a la que se posee actualmente (2% PBI), así como la carga de intereses más abultada. Esto demandará un esfuerzo fiscal adicional que será paulatino y no ocurrirá de la noche a la mañana, pero será necesario para reforzar la sustentabilidad fiscal», agrega.
«La brecha que se formaría entre el resultado primario que se posee en la actualidad y el que se debería tener luego de definida la deuda representaría alrededor de 10% de la base monetaria. Este monto constituye una presión potencial sobre el nivel de precios en un contexto de falta de financiamiento voluntario interno y externo, así como también de grandes demandas sociales», advierte.
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