Estudiarán medidas para frenar compras a Brasil

Economía

Daniel Scioli se reunió ayer con los dirigentes de la UIA y les prometió que el gobierno analizará implementar rápidamente salvaguardas contra el aumento de las importaciones brasileñas. Se habló de textiles, calzados, pollos y carne porcina, entre otros rubros. Sin embargo, desde Economía la visión es diferente. La Secretaría de Industria sólo analiza el caso de un único sector. El resto de los rubros con problemas ni siquiera está en análisis. Se teme que Brasil tome represalias y limite las exportaciones argentinas, lo que empeoraría el desequilibrio comercial. Además, el proceso de salvaguardas demoraría como mínimo un año en ser puesto en marcha.

El Ministerio de Economía y el ala política del gobierno volvieron ayer a enfrentarse sobre la forma de resolver problemas. Esta vez, fue la posibilidad de aplicar mecanismos para restringir las importaciones de bienes desde Brasil, luego de conocerse el lunes que la Argentina mostró un déficit en la balanza bilateral de 52 millones de dólares, duplicando incluso los resultados negativos de junio. Según declaró ayer el vicepresidente Daniel Scioli ante algunas autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el Senado, el gobierno está analizando mecanismos para controlar el ingreso masivo de productos brasileños de manera casi inmediata. Sin embargo, ayer desde la Secretaría de Industria que maneja Alberto Dumont, aseguraron que esta política sería casi imposible de aplicar y que únicamente podrían analizarse situaciones puntuales de sectores específicos, donde el daño sea muy evidente y en un plazo no menor a un año.

Scioli se reunió ayer con las autoridades de la entidad industrial y les prometió que el gobierno de Néstor Kirchner avanzará en la aplicación de medidas de salvaguarda (restricciones a las importaciones vía cupos o aranceles) contra todos los sectores afectados. Entre los rubros analizados por el vicepresidente y los responsables de la UIA, entre los que se encontraba su presidente, Alberto Alvarez Gaiani, y su antecesor, Héctor Massuh, se mencionó específicamente a las importaciones de textiles (incluyendo prendas de vestir varias, toallas, telas industriales, sábanas, etc.), calzados (deportivos y de vestir), pollos (enteros y trozados) y carne porcina. Según dijo Scioli a los industriales, «cuando parecía que muchas economías regionales estaban resurgiendo con mayor competitividad, nuevamente vuelven a sufrir la llegada de estos productos desde Brasil, lo que genera alerta». Opinó, además, que «la Argentina no se puede conformar con sobrellevar la crisis. Los indicadores positivos pueden correr peligro sin crédito y ante la gran entrada de productos desde Brasil». Prometió también reunirse en los próximos días con el canciller Rafael Bielsa para estudiar la forma de aplicar las salvaguardas.

• Preocupación

En Economía, la afirmación de Scioli fue tomada con sorpresa y cierta preocupación. La tesis de la Secretaría de Industria que maneja Alberto Dumont, y que en teoría debería ser la repartición que implementara las salvaguardas, comienza afirmando que el déficit comercial actual no está provocado por una «invasión» de productos brasileños, sino por la situación recesiva del mercado interno de ese país y que, cuando el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva logre recuperar el crecimiento, inmediatamente volverá el superávit comercial.

Otra razón importante que esgrimen en Industria para cuestionar la posibilidad de aplicar salvaguardas sería la amenaza, por ahora sólo hecha privada y extraoficialmente por funcionarios brasileños, de recurrir a los mismos mecanismos, pero en contra de las exportaciones argentinas hacia ese país.
Para la secretaría de Dumont, el incremento de importaciones brasileñas en los sectores mencionados por la UIA no representaría a los mayores sectores vinculados al comercio bilateral ni a los principales productos que ingresan desde el país vecino. Incluso, se explica, en el caso de los textiles y del calzado, la Argentina mantendría una balanza comercial favorable. Como contrapartida, razonaban ayer en Economía, si Brasil decidiera restringir las exportaciones argentinas, generarían un prejuicio para la producción local mayor que el beneficio de la salvaguarda contra los productos provenientes del país vecino. Se menciona incluso que en algún momento desde Brasil surgió la posibilidad de analizar salvaguardas a las importaciones argentinas de lácteos, cereales, carburantes o químicos, lo que generaría eventualmente un desequilibrio en la balanza comercial aún mayor que el actual, de 52 millones de dólares. Uno de los responsables dentro del Ministerio de Economía razonaba ayer ante este diario que, «para tener una idea, las exportaciones de lácteos a Brasil fueron en el primer semestre de 70 millones de dólares, mientras que los textiles en total no llegan a 50 millones».

En realidad, dentro de la Secretaría de Industria, hay sólo un producto en carpeta de estudio para aplicar una eventual salvaguarda. Se trata, tal como adelantó ayer este diario, de las telas Demin, más conocidas como la materia prima para producir jeans.
Según datos de Economía, en los últimos meses, estas importaciones llegaron a captar 67,45% del consumo interno argentino, porcentaje que, además, mostraba un crecimiento importante.

Hay algo en lo que coinciden tanto Scioli como Industria: si se llegase a algún tipo de restricción,
ésta sería vía salvaguardas. La diferencia de este tipo de mecanismo de protección con la sanción antidumping (las únicas dos avaladas por la Organización Mundial de Comercio (OMC) es clave. Las salvaguardas son posibles sólo si luego de un período de investigación se llega a la conclusión de que existe un daño contra un sector específico que amenace su propia supervivencia, provocado por la importación de exactamente el mismo bien desde otro país. Además, debería demostrarse que existió una situación económica especial en el Estado exportador de ese producto, como una devaluación o crisis económica grave. Sólo cuando se comprueben estas dos situaciones, se podrían aplicar cupos o aranceles temporarios para las importaciones.

Sin embargo, la forma de llegar a esta determinación es larga y sinuosa.

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