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Morales conmemoró ayer los tres años desde las movilizaciones populares que
concluyeron con la dimisión de Sánchez de Lozada.
El jefe de Estado, que sigue siendo líder del sindicato de cultivadores de hoja coca, aseguró que la nacionalización petrolera avanza «paso a paso».
En la concentración, Morales agradeció a los pobladores de El Alto por el sacrificio que realizaron en 2003, cuando las organizaciones sindicales y populares de esa urbe aledaña a La Paz atosigaron a Sánchez de Lozada con manifestaciones diarias, hasta obligarlo a dimitir. Los alteños, que se levantaron entonces contra el proyecto de exportar gas a Norteamérica por territorio de Chile, hoy rindieron homenaje a los 60 muertos en esas protestas y reclamaronla extradición del ex gobernante, desde Estados Unidos.
Morales dijo que ha instruido a sus embajadores para que busquen el apoyo de todo el mundo de «la expulsión de Sánchez de Lozada» de territorio estadounidense.
«Lo mejor que puede hacer Estados Unidos es expulsar» a Sánchez de Lozada, «si de verdad defiende la democracia y los derechos humanos», enfatizó el mandatario.
Por otro lado, Morales admitió que su gobierno no puede expulsar a Aguas del Illimani, filial boliviana de la multinacional francesa Suez Lyonnaise des Eaux, acusada de incumplir su concesión en las ciudades de El Alto y La Paz.
«El problema es que, si la expulsamos, no vamos a poder conseguir crédito para El Alto, y por eso hemos decidido demostrar legalmente que tiene que irse», indicó, al confirmar que las autoridades negocian una salida de Suez.
El mandatario también aseguró a los pobladores de El Alto que su gobierno nacionalista, indigenista y de izquierda, instalado hace casi nueve meses, sigue firme en su propósito de cambiar las estructuras de Bolivia.
Afirmó que su proyecto continúa a pesar de las acciones de la oposición, como el « terrorismo financiero» que constantemente anuncia descalabros del sistema bancario y el deterioro general de la economía.



