26 de mayo 2004 - 00:00

Favoritismos con el gas inquietan a canadienses

La crisis energética, que irritó el vínculo con Chile, promete ahora mortificar a los canadienses. El embajador de ese país en la Argentina ha comenzado a interesarse por las restricciones que se impusieron desde la Secretaría de Energía para suministrar gas a la empresa Methanex, de capitales canadienses. Hasta aquí la inquietud del representante de Canadá, Thomas Mac Donnald, luce exagerada: la compañía de sus compatriotas padece las consecuencias generales de la crisis energética argentina, registradas especialmente al otro lado de los Andes. Sin embargo, este caso cobija una incógnita particular: al parecer, el gas que se le niega a la petroquímica canadiense, se le facilita a Centrales Térmicas Patagónicas, una eléctrica con sede central en Chubut que tiene por accionista a un viejo amigo del gobierno, el empresario Sergio Taselli.

Hasta ahora el embajador Mac Donnald no resolvió si su malestar se expresará en una queja formal o si quedará manifestado en gestiones discretas. Pero el caso Methanex -la principal productora de Metanol del planeta-pone al descubierto un problema que, se supone que más por improvisación que por mala fe, atraviesa toda la política de restricción en el suministro de gas: no existe un criterio explícito en el gobierno por el cual se permite la provisión a tal empresa o se le niega a tal otra. Cuando se dispuso el comienzo de la limitación en la entrega de gas, la Secretaría de Energía emitió una resolución en la cual delegaba en el subsecretario Cristian Folgar la elaboración de un ranking de productores que debían restringir sus entregas (o, visto desde el lado de los consumidores, un listado de las compañías que deberían cambiar de combustible para su operación). Los funcionarios afirman que ese ranking fue realizado pero es secreto, lo que permite todo tipo de sospechas y conjeturas. En el caso de Centrales Térmicas Patagónicas están más que justificadas esas suspicacias. Primero, porque se trata de una empresa que ya habría mantenido una relación conflictiva con las distribuidoras de gas, donde se la acusaba de incumplimientos en el pago. Versiones del mercado, es cierto, pero casi unánimes y muy insistentes. En segundo lugar, el accionista Taselli es un hombre más que vinculado con el gobierno de los santacruceños: se relacionó con ellos (sobre todo con Julio De Vido) cuando administraba la minera Río Turbio, en la provincia gobernada por el actual presidente.

• Vaivenes

Las relaciones entre este Taselliy los titulares de la actual administración tienen vaivenes entre la turbulencia y el idilio. El empresario es uno de los accionistas principales de Ferrocarriles Metropolitanos, asociado al ex montonero Mario Montoto (en quien Kirchner pensó hace poco para que se hiciera cargo del correo re-privatizado). Es bastante difícil conseguir en el gobierno una imagen definitiva sobre esta empresa del riel. Durante la campaña electoral, el actual presidente se enardeció en su contra por los subsidios que recibía y por la mala calidad de su servicio. A tal nivel de agresividad llegó la acusación que Roberto Lavagna se indignó hasta prometerse a sí mismo que jamás sería ministro de Kirchner ( todavía no le habían ofrecido el cargo). Como consecuencia de esa severidad, el gobierno de Eduardo Duhalde envió inspecciones a los trenes, llevadas adelante por jóvenes colaboradores de la Jefatura de Gabinete.

Es curioso: ahora es Lavagna, como sucedió en la reunión que mantuvo con la cúpula del bloque de diputados radicales, quien le recomienda a la oposición indagar en el monto de los subsidios que recibe esta empresa de parte de De Vido y de Ricardo Jaime, el secretario de Transportes.

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