Periodista: Una economía que es capaz de crear medio millón de empleos en un mes no está en recesión.
Periodista: Una economía que es capaz de crear medio millón de empleos en un mes no está en recesión.
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Gordon Gekko: Eso es obvio. Y debería serlo para las cuentas nacionales. Pero no se dieron cuenta todavía. Los informes del mercado de trabajo son una fiesta. Los números del producto, no. Y los informes PMI de actividad, a excepción del último de servicios publicado por ISM, son más bien una lágrima.
P.: Con la tasa de desocupación que desciende a un mínimo de 53 años, y una inflación en 5%, ¿se puede pensar que la política monetaria no tendrá que bregar demasiado para conducirla a su meta de 2%?
G.G.: Es lo que Jay Powell nos dijo después de la reunión de la Fed y los mercados no le creían. Todavía hay bastante trabajo que hacer.
P.: ¿Se puede hablar de desinflación?
G.G.: Powell está muy cómodo. Lo dijo más de diez veces en la conferencia de prensa, antes de conocer el explosivo informe de empleo, y lo volvió a señalar después, hoy (por ayer) en el Club Económico. No me extraña. La caída de la inflación es un hecho. Mucho mejor probado, por cierto, que la creación de medio millón de puestos netos. Y déjeme agregar un detalle. La inflación -medida como lo hace la Fed, a través del deflactor del gasto de consumo personal- es 5% interanual. Si toma el último trimestre anualizado es 2,4%. No exagera Powell cuando habla de desinflación.
P.: Sólo dice que el proceso de desinflación comenzó...No concluyó.
G.G.: Tal cual. Y que resta un proceso que va a ser largo, quizás hasta 2024, que puede ser accidentado, antes de llegar al puerto seguro de 2%. Compárelo con Tim Makleff, del Banco de Canadá, y verá una situación similar de desinflación y la aplicación de una receta muy distinta.
P.: Canadá se despidió hasta nuevo aviso. Entró en modo pausa.
G.G.: Con una inflación más alta que los EE.UU. pero confiando en que los efectos rezagados de la política monetaria, en piloto automático, se ocupen de la tarea pendiente de estacionar la economía en el 2%.
P.: Los mercados no le creían a Powell tanto celo como prometía. Pero ahora se preguntan hasta dónde llegará la Fed si la economía, como sugiere el mercado laboral, se reactiva sensiblemente.
G.G.: Y no les quedó demasiado claro. Lo escucharon a Powell y primero reaccionaron con un rally de alivio, pero después retrocedieron…
P.: ¿Por qué?
G.G.: Powell no cambió el discurso. De ahí, el alivio. Lo que cambió es la escena económica futura; de ahí, la preocupación.
P.: ¿Qué hay de malo en enterrar la hipótesis de una recesión?
G.G.: Eso es buenísimo. ¿Y con qué la reemplaza? El informe de empleo es el mejor de los dos mundos. Refleja más vigor real y más moderación salarial. Se insinuó en diciembre, explotó en enero. Es un cambio muy positivo, pero si usted pensaba que la Fed estaba hecha, presta a retirarse como el Banco de Canadá, no será el caso. El posicionamiento extremo -como el de los hedge funds (muy largos no solo en bonos sino en compañías de servicios públicos, y extraordinariamente cortos en acciones)- cayó en una trampa. La renta fija parecía que era la opción a prueba de balas. Y está claro que puede fallar. Sobre todo a los rindes recientes.
P.: La Fed tiene todavía dos aumentos de tasa de un cuarto de punto disponibles en su mapa de puntos. Pero como ya nos dijeron Bostic, Kashkari y también Powell, podría ser necesario ir todavía más arriba.
G.G.: Elemental, Watson. La suba de tasas se puede prolongar. En extensión y en duración. Es lo más probable.
P.: Y la baja de tasas que los mercados esperaban para antes de fin de año deberá postergarse nomás hasta 2024.
G.G.: Como sostenía la Fed. Pero puede no ser así. La dinámica no necesariamente debe ser lineal. Como sugiere Maklem, los efectos tóxicos del aumento de tasas operan con rezago. Y son acumulativos. La Fed puede excederse y tener que cortar de prisa antes de lo pensado. No es mi escenario favorito pero tampoco es descabellado.
P.: La Bolsa se embarcó en un rally vibrante en enero. ¿Y ahora?
G.G.: No debe preocuparse tanto por los balances. Pero el rally no se debía a ellos como a la mejora de la inflación y la idea de que la Fed terminaría pronto su faena. En el corto plazo, el rally iba sobre seguro. Con una economía que resurja de nuevo y con fuerza, y una Fed beligerante, se puede complicar aunque el largo plazo luzca mucho mejor.
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