Firmas de Wall St. en mal año
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Así, ING Barings, división de la holandesa ING Groep NV, anunció esta semana que espera vender o cerrar su banco de inversiones en los Estados Unidos por los pésimos resultados de sus operaciones en América latina. Y Prudential Securities considera cerrar su propio negocio de banca de inversiones.
Es que los negocios más rentables del sector han decaído en vísperas de la temporada normalmente lenta de fiestas de fin de año, en medio de un descalabro en los títulos de las compañías de telecomunicaciones y la desaparición de compañías de Internet a un ritmo de una por día.
Las fusiones han disminuido más de un tercio desde el 1 de octubre; las ventas de bonos de alto rendimiento están a menos de la mitad del nivel del año pasado; más de 200 ofertas públicas iniciales han sido retiradas o suspendidas porque el índice NASDAQ se ha precipitado 30% a partir de agosto.
La desaceleración ha deprimido al índice de Corredores y Negociantes del American Stock Exchange 24% a partir del 1 de setiembre. La caída ha sido más notable entre los líderes en la suscripción de deuda y acciones: Morgan Stanley Dean Witter & Co. bajó 41% y Goldman Sachs Group Inc., 37%. El índice bajó 36% en el tercer trimestre de 1998.
Las firmas mayores sienten las dificultades, pero la declinación ha afectado aún más a las compañías pequeñas. Cinco compañías acapararon más de dos tercios de los honorarios de suscripción estimados en el mercado de los Estados Unidos en el tercer trimestre.
Además del caso ING, el banco de inversión Bear Stearns escucha ofertas. «Cuando los mercados decaen, las firmas más peque-ñas sufren las consecuencias primero», dijo Ken Worthington, de CIBC World Markets Inc. Aun así, aunque el negocio está aminorando, no esperen que las firmas financieras despidan personal para bajar costos, dijeron los analistas.
«Las compañías de Wall St. saben que fatalmente los mercados se recuperarán», dijo Worthington. «Uno no quiere despedir empleados demasiado pronto, por lo que no habrá recortes en los planteles todavía».
El mercado de los bonos de alto rendimiento ha caído en su peor hondonada en diez años, porque los inversores temen que las moras aumentarán según la economía vaya aminorando la marcha. Los márgenes diferenciales entre los bonos industriales de categoría basura y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, están más grandes que nunca. Se vendieron unos u$s 41.000 millones en bonos basura este año, contra los u$s 91.000 millones del año pasado. Las dificultades del mercado de alto rendimiento ayudan a constreñir las fusiones porque los bonos basura suelen usarse para recaudar dinero para las adquisiciones. Unos u$s 433.800 millones en fusiones fueron anunciados desde el 1 de octubre hasta ahora, 37% menos que un año atrás.
Aunque el año sentará una marca en términos de las utilidades de las OPIs -ya superó los u$s 65.900 millones de 1999 y le proveyó a los bancos de inversión honorarios sin precedentes-, más de 200 empresas han cancelado u aplazado ventas que podrían haber generado u$s 24.000 millones.
Las ventas iniciales de acciones han bajado un tercio desde el segundo semestre del año pasado a la segunda mitad de este año. Los bancos de inversiones vendieron u$s 34.000 millones en OPIs a partir del 30 de junio, incluso certificados estadounidenses de depósitos, o ADR, contra $ 51.000 millones en el mismo semestre el año pasado.


