Tossutti: "No hay que pensar que todos correrán a subirse a un avión"

Economía

Dice que el panorama es incierto y que recién en agosto de 2021 se recuperaría el nivel de ocupación actual.

Las líneas aéreas en Argentina, como en la mayor parte del mundo, están atravesando una crisis sin precedentes como consecuencia de la pandemia, más allá de su tamaño o modelo de negocios. Uno de estos casos es Flybondi, la primera low cost que desembarcó en el país a comienzos de 2017 y que enfrenta un horizonte de incertidumbre que se acrecienta a medida que se extiende la cuarentena y la prohibición de volar.

Hizo un acuerdo de reducción de sueldos con sus empleados para subsistir hasta finales de junio. Pero no puede vender pasajes hasta que empiece septiembre. De todos modos, sus principales inversores, los fondos Cartesian Capital Group y Yamasa, estarían dispuestos a financiar las pérdidas un tiempo más, según explicó a Ámbito Financiero el presidente de la empresa, Esteban Tossutti.

Periodista: ¿Cómo los afectó la pandemia?

Esteban Tossutti: Desde diciembre hasta principios de marzo habíamos logrado un porcentaje de ocupación de 91 por ciento. El modelo estaba en equilibrio, se había asentado, teníamos muy buena oferta de precios, conectando 22 rutas, sumando 6 rutas regionales. Veníamos en un punto óptimo para llegar al equilibrio este año, con sólo tres años de operaciones cuando las low cost en el mundo llegan al equilibrio en el quinto año. Pero apareció la pandemia y complicó mucho la situación. Además, algunas resoluciones administrativas como llevar esto hasta el primero de septiembre sin poder vender ni volar, empeoraron el panorama.

P.: ¿Qué nivel de facturación lograron mantener?

E.T.: Hoy tenemos cero facturación desde el inicio de la cuarentena. Hay que tener en cuenta que tenemos una venta promedio de 7 mil tickets diarios con proyecciones de tres a cuatro meses para adelante. Todos esos tickets fueron dejados abiertos para que nuestros pasajeros los usen con un diferimiento de un año, pero no sabemos qué puede ocurrir el primero de septiembre, si realmente vamos a poder volver a vender o si se corre otra vez la fecha. Esto es lo preocupante.

P.: ¿Qué ajuste tuvieron que aplicar frente a este panorama?

E.T.: Tenemos 570 empleados conectados desde su casa y, a distancia, armamos un acuerdo por el cual bajamos el 42 por ciento de la masa salarial. Así, el que menos ganaba se bajó el sueldo un 12 por ciento por abril, mayo y junio, Y para la cúpula de la empresa propusimos bajarnos 50 por ciento el sueldo. Este ahorro de 42 por ciento en la masa salarial de los próximos tres meses nos permite llegar hasta fines de junio en equilibrio con nuestras finanzas.

P.: ¿Y pasada esa fecha cómo se piensan arreglar?

E.T.: Nuestros dos principales accionistas interpretan que la curva del equilibrio es al quinto año, y nosotros lo estábamos alcanzado este año, con lo cual tenemos el máximo apoyo de los inversores. Lo que pasa es que no se puede esperar es que un funcionario público te esté midiendo para habilitarte dos o tres meses posteriores.

P.: ¿Cuáles son las demandas más urgentes?

E.T.: El combustible, que es uno de los costos más altos y se paga en dólares, al proveedor que es YPF. Se consume una semana y al tercer día de la semana siguiente hay que pagarlo. Estamos pidiendo plazos para pagar. Otro punto es que todas nuestras compras las hacemos con un IVA al 21% y cuando vendemos un ticket lo hacemos con el 10,5% de IVA. Nos queda en el Estado un crédito que a este volumen de tickets que se venden representa varios millones de dólares al final del año. Pedimos que nos dejen usar ese crédito para aplicar al pago de contribuciones o de algún otro impuesto.

P.: Se habla de restringir los asientos ocupados en los aviones cuando la cuarentena termine.

E.T.: Los estudios actuales revelan que hubo contagios fuera de los aviones y que las aerolíneas expandieron la pandemia, pero no hubo contagios dentro de los aviones. Está comprobado que con los filtros y la velocidad con que se recicla el aire no hay peligro de contagio. Si se cumplen los requisitos de limpieza profunda de los aviones, el cuidado en el check in, el despacho del equipaje, el uso de barbijos, guantes, lentes, y tomar la temperatura en la sala de embarque, entre otros controles; esto le daría plena tranquilidad a los funcionarios y a los pasajeros. No debería haber contagios.

P.: ¿Es rentable para las empresas volar con menos asientos ocupados?

E.T.: Para ser rentable hay que superar el 85 por ciento del factor de ocupación del avión. Si los gobiernos te obligan a volar con el 40 por ciento, naturalmente una low cost no va a decir que duplicará el valor del pasaje, sino que preguntará quién va a poner la diferencia. Porque no están en posición de exigirle a la industria que vuele al 30%. Naturalmente hasta que se vuelva a fidelizar el pasajero va a llevar tiempo, no será de un día para otro, llevará tiempo de adaptación. No hay que preocuparse por pensar que todos van a ir corriendo a subirse a un avión y vas a tener el 90% de ocupación. No va a ocurrir. Hay que proyectar que el 90% lo vamos a tener recién el año que viene, en agosto o septiembre, y que para esa fecha tal vez ya haya una vacuna. Ahora tenemos que preocuparnos por acelerar el regreso de las low cost para ayudar a la reactivación de las economías regionales.

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