El Fondo Monetario Internacionalestá dispuesto a excluirlas inversiones de empresas estatales en obras de infraestructura del cálculo del gasto público en caso de que éstas sean comprobadamente rentables.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La declaración, que recoge la aspiración brasileña para hacer más llevaderos los ahorros necesarios para alcanzar la meta de superávit fiscal primario (antes del pago de deudas) fijada en 4,25% del PBI, fue hecha el martes a la noche por el director gerente del FMI, Horst Köhler, en medio de los debates de la segunda sesión de trabajo de la reunión extraordinaria de la Cumbre de las Américas.
Köhler hizo una advertencia a los países latinoamericanos interesados en beneficiarse de ese nuevo método cálculo al señalar que las inversiones en infraestructura deben realizarse en un contexto de disciplina fiscal.
Desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, las autoridades brasileñas reivindican un cambio en el cálculo del gasto público y el superávit fiscal. Durante las negociaciones para la prórroga del actual acuerdo con el FMI, en octubre pasado, la posibilidad fue evocada nuevamente.
• Diferencia
Hasta hoy, el FMI clasifica la inversión pública como gasto. El resultado es contable: cuanto más se gasta, mayor es la necesidad de recaudar para generar el superávit primario.
El actual equipo económico siempre quiso diferenciar del resto las inversiones «que generan ingresos». Según asesores, los técnicos del gobierno sugieren que la inversión que resulta en una ganancia de ingresos no debe ser contabilizada como gasto. En la práctica, eso significa que el gobierno puede invertir más sin estar obligado a realizar un esfuerzo fiscal (aumento de recaudación o corte de gastos) adicional para garantizar el superávit negociado con el Fondo.
Dejá tu comentario