25 de julio 2023 - 10:00

FMI prevé desaceleración en el crecimiento mundial

El organismo prevé que el crecimiento global se desacelerará del 3,5 % registrado en 2022, al 3 % este año y el próximo.

Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Fondo Monetario Internacional (FMI). 

REUTERS

La economía global continúa recuperándose gradualmente de la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania. “A corto plazo, las señales de progreso son innegables” sostuvo Pierre-Olivier Gourinchas, consejero Económico y Director del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional(FMI). Sin embargo, también advirtió que “muchos desafíos aún nublan el horizonte y es demasiado pronto para celebrar”.

Estas consideraciones fueron realizadas en el marco de la presentación de la actualización de informe Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook), difundido este martes en Washington por el FMI.

El organismo prevé que el crecimiento global se desacelerará del 3,5 % registrado en 2022, al 3 % este año y el próximo, con una mejora de 0,2 puntos porcentuales para 2023 con respecto a las proyecciones de abril.

También proyecta que la inflación mundial disminuya del 8,7 % el año pasado al 6,8 % en el presente, una revisión a la baja de 0,2 puntos porcentuales, y al 5,2 % en 2024.

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Entre los aspectos positivos de la economía mundial, Gourinchas señaló que la crisis de salud de Covid-19 ha terminado oficialmente y las interrupciones en la cadena de suministros han vuelto a los niveles previos a la pandemia.

Asimismo, “la actividad económica en el primer trimestre del año demostró ser resistente, a pesar del entorno desafiante, en medio de mercados laborales sorprendentemente sólidos”.

También destacó que los precios de la energía y los alimentos han bajado considerablemente desde sus picos inducidos por la guerra, lo que ha permitido que “las presiones inflacionarias mundiales disminuyan más rápido de lo esperado”.

Y la inestabilidad financiera que siguió a las turbulencias bancarias de marzo “sigue contenida gracias a la acción enérgica de las autoridades estadounidenses y suizas”.

Lo señalado no quiere decir, a juicio del Fondo, que el horizonte económico se encuentre despejado. Por lo pronto, se advierte una desaceleración en las economías avanzadas, donde el crecimiento caerá del 2,7 % en 2022 al 1,5 % este año y se mantendrá moderado en el 1,4 % el próximo año. En particular, “la zona del euro, todavía tambaleándose por el fuerte aumento de los precios del gas del año pasado causado por la guerra, se desacelerará bruscamente”, advirtió el economista.

Por el contrario, se espera que el crecimiento en los mercados emergentes y las economías en desarrollo se recupere con una aceleración del crecimiento interanual del 3,1 % en 2022 al 4,1 % este año y el próximo.

Este promedio, sin embargo, oculta diferencias significativas entre países ya que, mientras Asia emergente y en desarrollo está creciendo fuertemente a un 5,3% este año, muchos productores de materias primas sufrirán una disminución en los ingresos por exportaciones.

Para el caso particular de América Latina y el Caribe, se prevé que el crecimiento disminuya de 3,9% en 2022 a 1,9% en 2023, y que se sitúe en 2,2% en 2024.

Este menor crecimiento obedece a la reciente moderación de la rápida recuperación registrada el año pasado debido a la reapertura tras la pandemia, así como al descenso de los precios de las materias primas,

Para el caso particular de Brasil, principal socio comercial de la Argentina, se espera un aumento del PIB de 2,1% en el año, impulsado por el aumento de la producción agrícola en el primer trimestre que ha repercutido positivamente en la actividad del sector de servicios.

Riesgos para la economía

Al referirse a los riesgos, Gourinchas sostuvo que “cada vez hay más señales de que la actividad mundial está perdiendo impulso”.

En este sentido juega el endurecimiento global de la política monetaria que ha llevado las tasas de interés a territorio contractivo. En China, en particular -uno de los principales socios comerciales de la Argentina- la recuperación muestra signos de pérdida de fuerza en medio de las continuas preocupaciones sobre el sector inmobiliario.

Por otra parte, la inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, se mantiene muy por encima de los objetivos de los bancos centrales y se espera que disminuya gradualmente.

Más preocupante, el FMI estima que la inflación subyacente en las economías avanzadas se mantenga sin cambios en una tasa promedio anual de 5,1% este año, antes de disminuir a 3,1% en 2024. Al respecto, el economista señaló que “claramente, la batalla contra la inflación aún no está ganada”.

Los cálculos del Fondo muestran que los salarios reales han disminuido en aproximadamente un 3,8 % entre el primer trimestre de 2022 y 2023 para las economías avanzadas y de mercados emergentes grandes. En este contexto, Gourinchas afirmó que “dado que los márgenes de beneficio de las empresas promedio han crecido considerablemente en los últimos dos años, sigo confiando en que hay espacio para acomodar el repunte de los salarios reales sin desencadenar una espiral de salarios y precios”.

Otro de los riesgos que advierte el organismo es que la inflación podría seguir siendo elevada e incluso aumentar si se producen nuevos shocks, como los derivados de un recrudecimiento de la guerra en Ucrania y eventos meteorológicos extremos, que inducirían una política monetaria más restrictiva.

También alerta que la turbulencia en el sector financiero podría retornar conforme los mercados se adaptan al nuevo endurecimiento de la política por parte de los bancos centrales. Y que la recuperación de China podría desacelerarse, en parte debido a los problemas inmobiliarios no resueltos, que acarrean efectos de contagio transfronterizo negativos.

Por último, se indica que las tensiones por sobreendeudamiento soberano podrían propagarse a un grupo más amplio de economías.

Pero, por el lado positivo, el Fondo también considera que la inflación podría disminuir más rápidamente de lo previsto, reduciendo así la necesidad de una política monetaria restrictiva, y la demanda interna podría otra vez demostrar ser resiliente.

Se observa que, en la mayoría de las economías, la prioridad sigue siendo lograr una desinflación sostenida garantizando a la vez la estabilidad financiera. Por lo tanto, recomienda que los bancos centrales mantengan su atención centrada en restaurar la estabilidad de precios, reforzar la supervisión financiera y la vigilancia de los riesgos.

El Fondo advierte que, de materializarse las tensiones en los mercados, los países deberían proporcionar liquidez sin demora y a la vez mitigar el posible riesgo moral. También “deberían constituir reservas fiscales, y cerciorarse de que la composición del ajuste fiscal dirija el apoyo hacia los más vulnerables”.

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