FMI prevé que la economía argentina caiga 1,3% en el año
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Previamente, el directivo del organismo multilateral había indicado que la estimación de la caída de la economía argentina también tuvo en cuenta la importante restricción del "sector industrial, en el consumo y en la construcción". Asimismo, advirtió acerca de la incertidumbre sobre la posibilidad de implementar políticas (para corregir estos desbalances) en un marco "donde el déficit fiscal es elevado y donde no hay una disponibilidad de financiamiento externo importante".
Respecto de la inflación no emitió comentario alguno, aunque explicó que la revisión final del IPCNU se llevará a cabo en abril o mayo por el Board al tiempo que dijo que "la Argentina cumplió con todos los compromisos que se habían establecido para la revisión".
Indicó que está pendiente la entrega por parte de la Argentina de la última información, aunque indicó que la fecha de vencimiento es a fines de febrero y "con esta información los técnicos estarán elaborando un análisis sobre la calidad de las estadísticas y los resultados".
En referencia a la región, Werner dijo que "hoy lo que se siente en gran parte de América Latina y el Caribe es inquietud, ya que 2015 comenzó con una nueva reducción de las expectativas de crecimiento", según advierte del Fondo.
Ahora se prevé que la región crecerá apenas el 1,3% este año, "aproximadamente la misma baja tasa que en 2014 y casi un punto porcentual por debajo de nuestro pronóstico anterior", puntualizó Werner. Al respecto, se advierte que "el desafiante contexto externo representa un lastre importante para muchos países" de Latinoamérica.
Los precios de las materias primas han seguido bajando debido al debilitamiento inesperado de la demanda en varias de las principales economías, entre ellas China. El caso más notorio últimamente ha sido el del petróleo. Si bien el Fondo señala que las perspectivas de crecimiento en Estados Unidos han mejorado, la debilidad en la zona del euro, China y Japón está afectando a la actividad mundial.
En términos generales se prevé que la caída de los precios del petróleo sea "neutral" para América Latina y el Caribe en su conjunto, pero los efectos a nivel de países individuales son muy diferentes. La economía de Venezuela, país con el que la Argentina tiene una alianza estratégica, será la más afectada.
Si bien en términos generales el resto de la región se debería beneficiar de la caída de los precios del petróleo, el documento advierte que "a más largo plazo, una persistente debilidad de los precios del petróleo también podría limitar el potencial asociado al desarrollo de los recursos de hidrocarburos aún sin explotar de algunos países como la Argentina, Brasil y México".
Se advierte que América del Sur, en particular, se "enfrenta a fuertes vientos en contra derivados del crecimiento mundial aún mediocre y de la continua caída de los precios de los metales y de las materias primas agrícolas", como bien puede atestiguarlo la Argentina con una disminución anual del orden de los 100 dólares en el precio de la soja, a 360 dólares aproximadamente en la actualidad.
El Fondo señala que la región se beneficia poco de la recuperación más vigorosa en Estados Unidos. Como consecuencia, ahora se proyecta que las exportaciones crezcan sólo el 1% en promedio este año.
Caída en la inversión
Los desafíos económicos a los que se enfrenta América del Sur son incluso más evidentes en el caso de la inversión -advierte el FMI-, que se ha desacelerado cada año desde 2010 y ahora se proyecta que se contraiga en 2015.
Al respecto cita el caso de Brasil -principal socio comercial de la Argentina-, "donde la confianza del sector privado se ha mantenido obstinadamente débil incluso después de que se disipara la incertidumbre relacionada con las elecciones". A juicio del Fondo, "la actividad económica se mantiene anémica", aunque abre una luz de esperanza por el renovado compromiso de las autoridades de contener el déficit fiscal y reducir la inflación.
"Para mejorar las perspectivas de crecimiento y avanzar en la reducción de la pobreza en un contexto externo más difícil será necesario redoblar los esfuerzos destinados a mejorar el clima empresarial, elevar la productividad y aumentar el ahorro y la inversión", sostuvo Werner. El director del Hemisferio Occidental concluyó señalando que "todavía estamos a tiempo de hacer una lista de buenos propósitos para el año nuevo".




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