Antonio Aracre, CEO de la firma de tecnología para el agro Syngenta, no duda en opinar a fondo de la actualidad que atraviesa la Argentina y la necesidad de que el país consolide un sendero de crecimiento de la mano del acuerdo con el Fondo. Remarca además que todos los actores políticos, entre los que incluye a empresarios y sindicalistas, se deben poner de acuerdo para anclar expectativas con el objetivo primordial de bajar la inflación. A continuación, la visión de un empresario que entiende que “no intervenir en el debate público sobre las cosas que le hacen bien a la Argentina, es un poco como quitarle el cuerpo al país en el momento que más lo necesita”.
Antonio Aracre: “El acuerdo con el FMI es clave para que se pueda sostener el crecimiento”
El empresario planteó que el entendimiento alcanzado con el Fondo Monetario le brinda la posibilidad a la Argentina de acomodar su macroeconomía, con objetivos por cumplir lógicos y alcanzables.
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Antonio Aracre
Periodista: ¿Cómo evalúa el preacuerdo al que llegó el Gobierno con el FMI y la expectativa que esto puede generar de cara el mediano plazo en el empresariado y la economía?
Antonio Aracre: La verdad que hasta el momento no he encontrado un solo argumento sólido y razonable, por la cuestión que sea, por parte de los que no quieren que la Argentina acuerde con el FMI. Aparecen cosas de tipo más emocionales que “no nos podemos arrodillar al Fondo Monetario o que no podemos aceptar nada que empeore la situación del pueblo”. Todo eso me suena más bien a frases declarativas porque no he encontrado a nadie que diga que este acuerdo es malo por esto o por lo otro. Hay una serie de cosas que comentó tanto el ministro de Economía como el propio Fondo cuando llegaron a este preacuerdo que son inéditas. En concreto, que el FMI permita un sendero de equilibro fiscal gradual por cuatro o cinco años, que devuelva todos los pagos que se hicieron en los últimos meses que suman entre cuatro y cinco mil millones para fortalecer las reservas, que no obligue a la Argentina a hacer una reforma laboral, tributario o previsional, son cosas que hubieran sido impensables, viendo como fueron las típicas recetas del organismo de los últimos 20 o 30 años. Realmente es un acuerdo que da aire y permite retener este proceso de crecimiento que empezó el año pasado y pone un marco de ordenamiento para que la macro se empiece a acomodar un poco, porque se tienen que cumplir ciertos objetivos que no son incumplibles. Este año tenés que reducir medio punto el déficit fiscal, no es que lo tenemos que bajar a la mitad, solo medio punto, es decir afinando un poco lo subsidios debería alcanzarse fácil. Hay que recomponer las reservas, solamente con la plata que ingresa del fondo por lo DEG y los pagos que ya se hicieron debe ser una cifra muy cercana a eso, después tenemos un superávit comercial que ronda los 15.000 millones de dólares, es decir que no es un objetivo imposible. Otra cosa fundamental es que no te obligan a que haya una devaluación que sabemos la implicancia inmediata que tiene para la Argentina.
La verdad es que es un acuerdo muy bueno, hubiera sido mejor que nos bajen los sobrecargos, hubiese sido buenísimo que en vez de 10 nos den 20 años de plazo, pero la verdad es que no podemos mirar el vaso medio vacío tenemos que mirar el vaso medio lleno y tratar de llevarle a la gente cierto mensaje positivo. Vinculado fundamentalmente con la esperanza que este crecimiento que se vio el año pasado de 10 puntos y que este año puede ser de 6, le va a ir llegando a la gente al bolsillo también.
P.: Justamente, quizás saliendo de la cuestión técnica del acuerdo con el FMI, lo que parece que la gente necesita en la calle es poder avizorar un futuro mejor y el acuerdo podría traer un mejor contexto para que esto se logre.
A.A.: Por supuesto, uno quisiera que mañana mismo u hoy la gente ya comience a sentir una mejora en su bolsillo, pero eso no es tan fácil y por eso no hay que prometer magia. El único secreto para que la gente pueda estar mejor es que la Argentina crezca, se desarrolle y genere trabajo. Lo que está haciendo este acuerdo es salvarnos de un pozo enorme porque un default te condena a que no haya préstamos ni financiación para proyectos de inversión, a que no haya dólares necesarios para importar, a que caigamos en una recesión. Lógicamente eso no le sirve a nadie, pero mucho menos a la gente, que necesita que la economía se mueva y gire la rueda. Que se genere trabajo, que haya tanta demanda de trabajo que a los empresarios les cueste conseguir empleados y tengan que pagar más. Lo que se está logrando con este acuerdo es la posibilidad de que la economía real siga funcionando en materia de crecimiento como lo fue el 2021.
P.: Con su visión como empresario ¿la expectativa está puesta que el acuerdo se aprobado cuanto antes en el Congreso?
A.A.: Creo que se va a aprobar porque tanto en el frente oficialista como en el opositor hay un componente de diputados y senadores que están bien convencidos que el default es lo peor que le puede pasar a la argentina y a la gente. La aprobación en el Congreso es muy necesario para que después vaya al Board del FMI y con ese respaldo del Congreso de la Nación, éste lo apruebe, diría con la mayor celeridad posible porque todo este proceso de incertidumbre en el que estamos inmersos, hasta tanto se termine de definir la letra chica en el Congreso y lo apruebe el Board del fondo monetario, son semanas donde se cortan clavos, donde los mercado están inquietos, el dólar no se termina de acomodar. Por otra parte y fundamentalmente luego empezar los distintos actores de la economía como los sindicatos, los empresarios, los ministerios involucrados en la inflación y los precios, a anclar expectativas hacia adelante de manera tal que esa inflación que en los últimos meses venía entre 3 y 4%, a partir de abril, cuando el acuerdo esté finiquitado, aprobado, firmado podamos empezar a bajarla a un nivel del 2% mensual y así paulatinamente para dejar también atrás esas tasas nominales tan altas que realmente no le convienen a nadie.
P.: Entiende en este marco de su rol como empresario, el involucrarse, dar su visión...
A.A.: Es algo que no entiendo por qué somos tan poquitos los que lo hacemos porque cuando vos tenés un rol de liderazgo, no importa que sea partidario o militante, como empresario tenés un rol político en la sociedad, como sindicalista lo tenés, como diputado, senador, o si sos representante de una ONG importante, porque la política la conforman todas las personas que tienen un rol de liderazgo en la sociedad, y los empresarios por supuesto que lo tienen-Entonces no salir a hablar, no salir a intervenir en el debate público sobre las cosas que le hacen bien a la Argentina es un poco como quitarle el cuerpo al país en el momento que más lo necesita. Yo lo que trato de evitar es que se hagan lecturas partidarias y lo que trato de hacer es pensar en la Argentina y concretamente este acuerdo con el Fondo es importante para que este Gobierno pueda sostener los niveles de crecimiento económico que se vienen dando en el último año pero también va a servir si hay otro gobierno en 2023, para que tome la economía con otra fortaleza, con otro esquema macroeconómico del que arrancamos a fines de 2019. No importa quién gobierne es un acuerdo positivo para la Argentina, eso es lo que me parece más importante de destacar.
P.: En este marco de la necesidad del desarrollo y crecimiento de la Argentina se da un debate continúo con sectores de tipo ambientalista que se oponen sistemáticamente a cualquier intento de avance en actividades económicas de tipo extractivas como la minería, la explotación petrolera offshore, entre otras. ¿Cuál es su mirada teniendo en cuenta que es un empresario ligado a la tecnología para el agro que también es cuestionada?
A.A.: En un país que tiene más de 40% de pobreza y más del 10% de indigencia y donde 6 de cada 10 chicos son pobres, escuchar de los ambientalistas críticas a las inversiones en proyectos extractivistas me resulta casi pornográfico, porque no hay una contrapropuesta. La verdad es que no podemos ser más papistas que el papa, la Argentina tiene una gran riqueza de recursos naturales vinculados a los hidrocarburos, el petróleo, la minería, el litio, la agricultura y la ganadería que pueden ser un puente de oro para desarrollar tecnologías industriales, industrias del conocimiento, más verdes o menos, relacionadas con el extractivismo. Ese puente de oro es algo que hay que acelerar porque dentro de 20 o 30 años capaz esas energías o industrias estén en decadencia y Argentina no las explotó, no las usó para construir y financiar las nuevas economías y tampoco las va a poder financiar en ese momento. El mundo ha hecho eso y lo sigue haciendo hay muchos países que avanzan con sus estrategias extractivistas a sabiendas que son recursos que hay que explotar pronto porque en un par de décadas pueden quedar fuera de uso. No me cabe duda que es la única solución que tiene la Argentina para poder incluir más gente en el sistema y desarrollar otras industrias y apostar a otras cosas pero en el ínterin financiar lo que necesitamos con eso. Por supuesto que hay que hacerlo bien, tiene que haber una fuerte presencia del Estado controlando. Me parece que en el extractivismo vale mucho que haya mucha regulación y control del Estado para que la población se sienta segura y protegida a sabiendas que las cosas se están haciendo bien.
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