Aumento del número de casos de Covid, disrupciones en la recuperación económica y una mayor inflación caracterizan la escena económica planetaria según señala el último informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, conforme las siglas en inglés) elaborado por el Fondo Monetario Internacional. Como consecuencia de estos factores, espera que el crecimiento mundial se modere este año, pasando de casi 6% en 2021, a 4,4%.
“El crecimiento se desacelera a medida que las economías lidian con interrupciones en el suministro, mayor inflación, deuda récord e incertidumbre persistente”, afirma la economista Gita Gopinath, subdirectora general del organismo.
“La economía global ingresa a 2022 en una posición más débil que la esperada anteriormente”, sostiene el FMI. Al respecto, con la propagación de Omicron, la nueva variante de Covid 19, los países han vuelto a imponer restricciones a la movilidad afectando en consecuencia la actividad económica.
Sin embargo, “la nueva variante parece estar asociada con una enfermedad menos grave que la variante Delta, y se espera que el aumento récord de infecciones disminuya con relativa rapidez”, afirma Gopinath. Por lo tanto, las últimas proyecciones del FMI anticipan que, si bien Omicron pesará sobre la actividad en el primer trimestre de 2022, este efecto se desvanecerá a partir del segundo trimestre.
En forma paralela, “el aumento en los precios de la energía y las disrupciones en la oferta dieron como resultado una inflación más alta y generalizada de lo previsto”, especialmente en los Estados Unidos y en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo.
A todo esto se agrega “la retracción que está teniendo lugar en el sector inmobiliario en China y una recuperación del consumo privado más lenta de lo esperado han limitado las perspectivas de crecimiento”.
Con estos datos, el FMI espera que el crecimiento mundial se modere del 5,9 % en 2021 al 4,4 % en 2022, medio punto porcentual más bajo para este año que en la edición de octubre del informe, lo que refleja en gran medida el recorte en los pronósticos para las dos economías más grandes del mundo.
El FMI espera ahora menores estímulos fiscales en los Estados Unidos que, junto con el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal y la persistencia de escasez en las cadenas de suministro llevaron a una reducción de 1,2% en el crecimiento previsto en 2022 para la primera potencia -proyecta una suba de 4%-.
La segunda economía del mundo, China, está siendo afectada por las interrupciones relacionadas con la política de tolerancia cero contra el COVID-19 y el estrés financiero prolongado entre los desarrolladores de propiedades. Estos factores determinaron que el Fondo prevea un crecimiento para el año de 4,8%, con una reducción de 0,8% con relación al pronóstico de octubre.
Aunque continúan las recuperaciones económicas, persiste la “preocupante divergencia” en las perspectivas entre países, advierte Ginopath. “Si bien se prevé que las economías avanzadas regresen a la tendencia previa a la pandemia este año, se estima que varias economías de mercados emergentes y en desarrollo experimenten pérdidas de producción considerables a mediano plazo. Se calcula que el número de personas que viven en la pobreza extrema superó en alrededor de 70 millones las tendencias anteriores a la pandemia en 2021, lo que retrasó varios años el progreso en la reducción de la pobreza”.
El Fondo proyecta que el crecimiento global se desacelere a 3,8% 2023, de todas maneras, levemente mejor (0,2%) que el anterior pronóstico, reflejando en gran medida “una recuperación mecánica” después de que los frenos actuales en el crecimiento se disipen en la segunda mitad de 2022.
De todas formas, el Fondo advierte que el pronóstico está condicionado a que disminuyan los problemas derivados de la pandemia en la mayoría de los países para fines de 2022, bajo el supuesto que las tasas de vacunación mejoran en todo el mundo y las terapias se vuelven más efectivas.
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Perspectivas de la Economía Mundial (WEO)
Inflación
El Fondo espera que persista la inflación elevada por más tiempo de lo previsto en su anterior informe de octubre pasado, dada la persistencia de las disrupciones en las cadenas de suministros y los precios de la energía manteniéndose altos.
La suba del precio del petróleo alcanzó a 67,3% el año pasado y se prevé un nuevo aumento de 11,9% para el año en curso. El resto de las materias primas también tuvieron un aumento de 26,7% en 2021, pero el incremento sería menor – 3,1% - en 2022.
Suponiendo que las expectativas de inflación se mantengan bien ancladas, considera que “la inflación debería reducirse gradualmente” a medida que disminuyan los desequilibrios entre la oferta y la demanda en 2022 y tengan efectos las acciones en materia de política monetaria.
Los cálculos del organismo muestran que la inflación en las economías avanzadas llegó a 4,8% en 2021 (cuarto trimestre contra igual período del año anterior), pero espera que baje a 2,8% este año y se ubique en 2% en 2023, es decir en línea con las metas de los principales bancos centrales.
Los países emergentes y en desarrollo, en tanto, tuvieron una suba en el índice de precios al consumidor promedio de 5,9% el año pasado que bajaría a 5,1% en el presente año y a 4,3% en 2023.
Riesgos
En cuanto a los riesgos que enfrenta la economía global, se advierte sobre la aparición de nuevas variantes de COVID-19 que podrían prolongar la pandemia e inducir nuevas perturbaciones económicas.
Además, las interrupciones de la cadena de suministros, la volatilidad en los precios de la energía y las presiones salariales localizadas significan que es alta la incertidumbre tanto en torno a la inflación como a las políticas que se aplicarán en respuesta.
En la medida que las economías avanzadas elevan las tasas de interés, el FMI también alerta que pueden emerger los riesgos referidos a la estabilidad financiera, los flujos de capitales a las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las monedas y la situación fiscal -particularmente en aquellos que elevaron significativamente sus niveles de deuda en los dos últimos años-.
A medida que la política monetaria se endurezca más ampliamente este año, las economías deberán adaptarse a un entorno global de tasas de interés más altas, adelanta Ginopath.
Y advierte que “las economías de mercados emergentes y en desarrollo con grandes necesidades de endeudamiento en moneda extranjera y financiamiento externo deben prepararse para posibles turbulencias en los mercados financieros extendiendo los vencimientos de la deuda tanto como sea posible y conteniendo los descalces de moneda”.
En tal sentido, considera que “la flexibilidad del tipo de cambio puede ayudar con el ajuste macroeconómico necesario. En algunos casos, la intervención cambiaria y medidas temporales de gestión de flujos de capital pueden ser necesarias para proporcionar a la política monetaria el espacio necesario para centrarse en las condiciones internas”.
Ginopath anticipa que “con el aumento de las tasas de interés, los países de bajos ingresos, de los cuales 60 % ya se encuentran en situación de sobreendeudamiento o corren un alto riesgo de sobreendeudamiento, tendrán cada vez más dificultades para pagar el servicio de sus deudas”.
Por esta razón recomienda que “el Marco Común del G20 debe renovarse para cumplir más rápidamente con la reestructuración de la deuda, y los acreedores del G20 y los acreedores privados deben suspender el servicio de la deuda mientras se negocian las reestructuraciones”.
Otros riesgos globales pueden también cristalizarse a medida que las tensiones geopolíticas siguen siendo altas y la emergencia climática en curso significa que sigue siendo elevada la probabilidad de grandes desastres naturales.
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